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La familia Peterson RS

Las apariencias engañan, y en esta familia mucho más. Lo que parecía una postal de anuncio feliz, acabó en de la forma más oscura imaginable. (El motivo real que llevó al misionero asesinado a flechazos a visitar la isla de la tribu asesina).

Después de una noche de alcohol, encontró a su mujer al final de las escaleras, muerta y sobre un gran charco de sangre hace 17 años.

Llamó a emergencias, angustiado por el escenario que se topó después de terminarse el vino que habían estado bebiéndose frente a la piscina, y los sanitarios acudieron a la mansión Durham (Carolina del Norte) para intentar ayudar a la mujer que yacía inconcsciente en el suelo (Harvard: Un escalofriante asesinato es resuelto 50 años después).

Pero no solo se percataron de que nada podían hacer por la víctima, sino que el sospechoso charco de sangre, con salpicaduras por varias zonas de la casa, indicaba que no se había caído por las escaleras como su marido había informado. Al menos no accidentalmente.

La investigación del caso «Starcaise» sigue siendo todavía hoy un misterio que despierta muchas incógnitas.

Michael Peterson, escritor estadounidense y veterano de la guerra de Vietnam, fue condenado por el crimen de Kathleen Peterson, su mujer, ejecutiva de telecomunicaciones y con una hija de una relación anterior, y estuvo en prisión desde 2003 hasta 2011.

Pero la vida del escritor bien podía ser objeto de novelas. El de Kathleen no era el primer matrimonio de Michael Peterson. En 1965, este hombre se había casado con Patricia, con quien vivió en Alemania y tuvo dos hijos, Todd y Clayton.

El matrimonio terminó pidiendo el divorcio, y el escritor suplió la ausencia de sus hijos, que se quedaron con la madre, con la adopción de Margaret y Marta, las hijas de un matrimonio de amigos fallecidos.

Tres años después de alistarse en la Marina, fue eximido de la guerra por un accidente, que durante su próximo postulado como alcalde adornó con falsos galones: dijo que la lesión por la que el Ejército de EEUU le condecoró con honores fue por una herida de metralleta tras intentar defender a un compañero.

Nada más lejos de la realidad, que dictó que había sufrido heridas por un accidente de tránsito en Japón mientras ejercía como policía militar, según recoge ABC.

La víctima pudo haber caído por las escaleras, por un tropiezo o a consecuencia del alcohol, que mezcló con Valium. Pero el informe de la autopsia fue desconcertante y estableció más sospechas, al concluir que la víctima de 48 años había sufrido varias laceraciones en la espalda y cabeza a causa de un objeto contundente y que había muerto por la pérdida de sangre.

Las mentiras sobre su accidente en Vietnam, las impresiones de la autopsia y, sobre todo, la bisexualidad de Michael que los investigadores descubrieron al confiscar los ordenadores, donde intercambiaba mensajes con prostitutos, sentenciaron al escritor, que pese a asegurar que su mujer conocía su orientación sexual, terminó siendo condenado por el asesinato de Kathleen.

De poco sirvió la ausencia de arma homicida, o que la ropa de Michael no estuviese impregnada de sangre después de herir de esa forma a su esposa. Para añadir más morbo a la historia, la Policía descubrió que Elizabeth Ratliff, la madre de las hijas que Michael adoptó tras su muerte, había fallecido también al caerse opr las escaleras.