CAMBIOS EN ALEMANIA

Los aliados de Merkel pierden la mayoría absoluta en Baviera, un feudo histórico de la CSU

La CSU gana pero sólo con un 35% de los votos, el peor resultado en 50 años y los Verdes, segunda fuerza con el 19%

Los aliados de Merkel pierden la mayoría absoluta en Baviera, un feudo histórico de la CSU
Horst Seehofer y Angela Merkel. EF

Victoria amarga y sobre todo preocupante para Angela Merkel.

La Unión Socialcristiana (CSU) bávara ganó este 14 de octubre de 2018 las elecciones regionales de Baviera, pero perdió la mayoría absoluta en el «Land», feudo tradicional de esa formación del bloque conservador de la canciller Angela Merkel, según los sondeos a pie de urna.

La CSU obtendría un 35% de votos, el peor resultado en más de medio siglo, según los sondeos al cierre de las urnas de la televisión pública ZDF, mientras los Verdes ascendería a segunda fuerza con un 19%.

La tercera posición estaría entre la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) y los llamados «Electores Libres» -una escisión de la CSU con fuerte arraigo a escala municipal en Baviera-, ambas formaciones con un 11%.

El Partido Socialdemócrata (SPD), hasta ahora segunda fuerza, se hundiría con un 9,5%, mientras que el Partido Liberal se quedaría en un 5% de apoyo.

La CSU, formación hermanada a la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y que ha gobernado en solitario casi ininterrumpidamente durante décadas, queda abocada a buscar alianzas para mantener el poder.

El hasta ahora partido hegemónico bávaro perdería casi once puntos respecto a los comicios de 2013 y obtenido sus resultados más bajos desde 1954.

Más dramática aún es la caída del SPD, asimismo miembro de la gran coalición de Merkel, que baja a la cuarta posición, tras Verdes, ultraderecha y Electores Libres después de haber sido durante décadas la segunda fuerza del «Land».

Los ecologistas, por contra, obtendrían el mejor resultado de su historia en el más tradicionalista «Land» alemán y, desde el punto de vista de la aritmética electoral, son los más sólidos candidatos a convertirse en socios de gobierno, pese a las diferencias que separan a ambos partidos.

La ultraderecha quedaría algo por debajo de la media nacional alcanzada en las generales de 2017 -un 12,6%-, pero con su acceso a la cámara bávara tendrá representación parlamentaria en 15 de los 16 «Länder» del país.

Los resultados son un golpe para la gran coalición entre CDU/CSY y SPD que lidera Merkel, que se selló en marzo tras un trabajoso proceso negociador y cuya gestión de Gobierno ha estado lastrada por sucesivas crisis.

El principal motor de los disensos ha sido el líder de la CSU y ministro alemán del Interior, Horst Seehofer, quien profesa una manifiesta antipatía hacia Merkel y que ha amenazado repetidamente con romper la coalición entre exigencias de dar un giro derechista a su política.

Los disensos se extienden asimismo dentro de la CSU, por la conocida rivalidad interna entre el líder del partido y el primer ministro del «Land», Markus Söder, en el cargo desde principios de año con el paso de Seehofer a Berlín.

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