CRIMEN SIN CASTIGO

Peter Gouldstone, 98 años y héroe de la II GM: lo matarona golpes por una tele de 13 euros

Peter Gouldstone, 98 años y héroe de la II GM: lo matarona golpes por una tele de 13 euros
Peter Gouldstone, asesinado por un televisor de 13 euros. EP

Scotland Yard busca al menos a dos facinerosos, que asesinaron a golpes a un héroe de la Segunda Guerra Mundial de 98 años mientras dormía en su casa al norte de Londres.

Peter Gouldstone fue golpeado con saña en su cabeza y todo su cuerpo, y murió días después en el hospital (Stela emigró a Londres huyendo del crimen chavista y murió apuñalada por un chef pervertido que violó su cadáver).

Días después de las conmemoraciones por el final de la Primera Guerra Mundial, los medios ingleses mostraron su indignación por el feroz ataque al anciano héroe, cuyo cuerpo no pudo resistir la brutalidad con que los asesinos se ensañaron con su vida para robarle un televisor de 13 euros («Dios, no quiero morir»: lo último que escribió el misionero asesinado a flechazos en una remota isla).

Gouldstone , jubilado, recibió un puñetazo en el ojo, fue arrastrado de su cama y maltratado durante el asalto en la casa de Arnos Grove, en el norte de Londres, donde ha vivido durante más de 60 años.

La víctima sufrió dos hemorragias en el cerebro como resultado de sus heridas. Su hijo Simon, de 67 años, encontró a su padre casi inconsciente en su habitación en medio de una escena de caos con armarios y cajones abiertos en busca de dinero y objetos de valor.

Los delincuentes tan solo se llevaron un televisor de 26 pulgadas marca Panasonic de 15 años de antigüedad que se consigue en mercados online por apenas 13 dólares.

Gouldstone recibió tres medallas por el servicio a su país, incluida la Estrella de Italia por su acción en campañas italianas, incluyendo Monte Cassino.

Fue cabo en el Royal Signals Corps y en 1944 fue mencionado en el diario The Gazette por su «servicio galante y distinguido en Italia». Tras sus años en servicio en las Fuerzas Armadas ingresó a trabajar en una compañía de telefonía de la cual se jubiló en 1980.

«No encuentro las palabras para decir al respecto. Como miembro de la familia, me sorprendo, pero como ser humano me faltan las palabras sobre la inhumanidad del hombre para el hombre. Usted lee en la prensa sobre este tipo de cosas que le suceden a otras personas, pero nunca piensa que le pasarán a usted o a un ser querido. La gente que lo hizo necesita ser encontrada y encerrada, y cuanto antes mejor, para que no puedan hacer lo mismo con nadie».

Eso dijo Simon en declaraciones al diario The Sun.

Las sospechas de la familia y de los investigadores es que Gouldstone había sido señalado por los malhechores por ser un hombre mayor, indefenso y que vivía en soledad.

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