Espanto en la ciudad francesa de Calais

El ‘Trío Infernal’ secuestra, tortura y viola durante dos meses a una chica de 18 años

El 'Trío Infernal' secuestra, tortura y viola durante dos meses a una chica de 18 años
Miedo, terror, violencia, pánico. EP

A Dylan y Jessy Vandromme, los los hermanos frères, et de Cécile Vandromme, mujer de Dylan, les va a caer la ‘perpétua’ (Peter Gouldstone, 98 años y héroe de la II GM: lo matarona golpes por una tele de 13 euros).

Y con toda justicia, aunque hay muchos convencidos de que lo que le corresponde al ‘Trío Infernal’, si estuviera todavía viegente en Francia, es la cuchilla de la guillotina, porque son unos monstruos despiadados (La Policía atrapa a los sicarios suecos que mataban en España por encargo).

Los dos hermanos y la esposa del menor han pasado a disposición judicial este 30 de noviembre de 2018 acusados de violación con tortura y actos de barbarie después de que mantuvieran presuntamente secuestrada a una joven de 18 años en una casa en Calais, en el norte de Francia, durante dos meses (Stela emigró a Londres huyendo del crimen chavista y murió apuñalada por un chef pervertido que violó su cadáver).

A principios de octubre, la joven, de 18 años y de origen modesto, había discutido con su padre, con quien vivía en Dunkerque. Tomó entonces el camino a Calais, a unos 30 kilómetros al oeste, y fue recibida por unos conocidos: dos hermanos de 19 y 22 años y la esposa del menor, de 37 años, en un barrio popular de la ciudad.

Rápidamente, la mujer, «por celos», temió que «la joven, que tiene casi la misma edad que su esposo, lo sedujera», ha explicado el fiscal de Boulogne-sur-Mer, Pascal Marconville, que ha confirmado la información de La Voix du Nord.

Fue entonces cuando comenzaron las primeras humillaciones, seguidas de violaciones «en las que también participó la mujer».

Bajo el control total del trío, que ha reconocido los hechos, y sin conocer a nadie en Calais, la joven, a pesar del abuso sufrido, «regresó siempre a la casa de los interesados», un adosado típico del norte de Francia.

Entre los abusos que soportó tuvo que comerse excrementos de gato, beber orina o tragar colillas de cigarrillos que se encontraban en la calle.

Algunos vecinos habían visto a la adolescente por la calle, pero ella no respondió a sus intentos por ayudarla, según la fiscalía.

Además, el trío pidió un rescate al padre de la víctima, que presentó una denuncia en la Policía. Casi al mismo tiempo que su padre denunciaba el secuestro, la chica finalmente logró escapar por una ventana y llegar hasta una farmacia.

Marconville, el farmacéutico, fue quien pidió ayuda:

«Rápidamente identificamos a la mujer y a su padre. Ella tenía incluso problemas para expresarse porque estaba en un estado catastrófico».

Trauma psicológico

Los tres miserables fueron puestos bajo custodia el miércoles por la tarde. Con un nivel intelectual muy bajo, viven en condiciones muy modestas y están desempleados.

Si tienen antecedentes del archivo policial, no han cometido ningún delito ni delito grave, según la fiscalía.

En el vecindario, algunos vecinos dijeron el viernes que habían visto a esta joven vagar «como un marginal o un vagabundo» con rastros de golpes y heridas.

La víctima, que permanece hospitalizada, muestra signos de quemaduras en todo el cuerpo, hematomas y traumas psicológicos muy importantes.

«Continúa ingresada al cuidado de los médicos», ha confirmado Marconville. Los hechos habrían ocurrido entre el 1 de octubre y el 28 de noviembre, ha añadido.

Los tres facinerosos son procesados por «violación con tortura y actos de barbarie», «secuestro, confinamiento ilegal, detención arbitraria con actos de tortura y barbarie» e «intento de asesinato», además de por «extorsión», por la demanda de rescate.

La oficina del fiscal ha solicitado prisión preventiva.

Se enfrentan a una condena de cadena perpetua.

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