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El boxeador Christophe Dettinger, exboxeador que arremetió con los antimotines en Francia durante la protesta de los chalecos amarillos. EP

Un profesional de la pelea y se nota (Evacuado el portavoz del Gobierno francés tras asaltar el Ministerio los 'chalecos amarillos').

El exboxeador profesional francés Christophe Dettinger protagonizó el pasado sábado varios vídeos en los que se le ve golpear y patear a agentes de la policía antidisturbios durante las últimas protestas de los chalecos amarillos que acabaron en violentos enfrentamientos entre las fuerzas del orden y algunos manifestantes en París (Quiénes son los "chalecos amarillos", el movimiento sin líderes ni ideología que estremece a Francia).

Este campeón francés de la categoría de peso semipesado en 2007 y 2008 y conocido como "el gitano de Massy", en alusión a una ciudad de los suburbios de la capital francesa, se entregó a las autoridades este 7 de enero de 2019, que le han puesto bajo arresto (Así saquean una tienda de Apple durante las protestas de los 'chalecos amarillos' en Francia ).

El ministro del Interior francés, Christophe Castaner, remarcó que ahora Dettinger "tendrá que responder por sus acciones ante un tribunal".

Los vídeos en los que se ve al sospechoso, de 27 años, se volvieron virales este fin de semana en las redes sociales, donde surgieron una gran cantidad de opiniones entre tanto aquellos que le alababan por la hazaña como los que le criticaban las acciones.

Él, por su parte, reconoció en un mensaje de vídeo publicado en Twitter, que había cometido un delito, pero argumentaba que solo trataba de defenderse después de que él y su esposa fueron atacados por la policía.

Además, defendió la lucha del movimiento de los chalecos amarillos, que encarna un malestar y enfado contra los gobernantes a muchos niveles de la sociedad.

“Tengo la ira de la gente dentro de mí. Veo a todos estos presidentes, ministros y al Estado llenándose, siendo incapaces de liderar con el ejemplo”, dijo Dettinger.

“Siempre somos nosotros, los pequeños, los que pagamos. Franceses, estoy con ustedes de todo corazón. Tenemos que seguir luchando en paz”.

Según los vídeos difundidos en las redes, el antiguo púgil se vio involucrado en dos peleas.

En un vídeo se lo puedo ver dando puñetazos a un agente antidisturbios que trata de protegerse con su escudo en un puente de París cerca de la Asamblea Nacional, la cámara baja del Parlamento.

En otro vídeo, esta vez vestido con un gorro negro y guantes, se ve como da una patada - con otro manifestante- a un policía que cae en el suelo.

“Creo que perdió la razón. La gente puede ser impulsiva; yo también puedo serlo”, señaló su exentrenador, Laurent Boucher, a la radio France Inter.

“Lo que más me sorprendió (...) es verlo golpear al pobre policía cuando está en el suelo”.

“Y especialmente cuando sabes que es un boxeador. En el boxeo, aprendes a no golpear a un hombre en el suelo. Nunca. Y lo hizo”.

La federación de boxeo francesa condenó el “comportamiento vergonzoso e inaceptable” del sospechoso, mientras que la ministra de Deportes Roxana Maracineanu indicó que Dettinger no era miembro de la federación de boxeo desde 2013.

“Junto a la federación francesa, condenamos su actitud que va en contra de los valores del arte noble, y apoyamos a los policías atacados”.

Castaner estimó que alrededor de 50.000 personas participaron en protestas en toda Francia el pasado sábado.

La policía contó en París a unos 3.500 manifestantes. El ambiente inicialmente fue tranquilo en la capital francesa, pero cambió cuando algunos manifestantes intentaron cruzar el río a través de un puente peatonal, en la ruta oficial entre el Ayuntamiento y la Asamblea Nacional.

El tipo atacó al agente de la policía antidisturbios después de saltar una barrera para unirse a otros manifestantes que intentaban abrirse paso más allá de las filas de la policía. La policía usó palos y gases lacrimógenos, luego mantuvo el puente en un punto muerto mientras estallaba la violencia.

En otras ciudades de Francia, se registraron más enfrentamientos, con gases lacrimógenos disparados en Burdeos y en Rouen.

Los manifestantes buscaban revivir el movimiento de los chalecos amarillos, después de que la participación en las protestas bajara de forma progresiva en los últimos días.

Las protestas se iniciaron con el enojo por el aumento de los impuestos sobre el combustible como detonante, pero se incrementaron y extendieron a motivos de malestar más amplio por las políticas económicas del presidente Emmanuel Macron, consideradas por los opositores medidas que favorecen a los ricos.