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Portal de un piso turístico

La problemática de los pisos turísticos en Madrid sigue aumentando pese al intento del control exhaustivo por parte del Ayuntamiento que lidera Manuela Carmena. Pisos turísticos que siguen descontrolados y que ni siquiera el Consistorio sabe al detalle el número de este tipo de negocios que operan en la capital. Según los últimos datos la cifra se mueve en unos 8.000 y 10.000 viviendas. Los barrios donde más pisos turísticos podemos encontrar son Malasaña y Chueca.

El Ayuntamiento inició en verano una campaña para la Inspección de Apartamentos y Viviendas de Uso Turístico que decretó el cese de actividad de unos trescientos negocios, un dato muy alejado de los 8.000 o 10.000 que están activos en la ciudad. Muchos de los propietarios de las viviendas actúan con total impunidad saltándose las recomendaciones que el Consistorio les ofrecen. Entre ellas que tengan que tener una entrada independiente por la calle a la del restos de vecinos para evitar la gentrificación de los barrios más céntricos, algo que no ocurre en la actualidad.--¡Varapalo para Carmena y el PSOE! Se archiva la causa contra Ana Botella por las venta de pisos a "fondos buitre"--

Ajenos a estas directrices, los dueños de los pisos, en algunos casos de hasta media docena en un mismo barrio, han ampliado el catálogo de facilidades dadas a sus clientes. Para simultanear las entradas a los pisos han llegado a anclar las llaves de las viviendas al mobiliario urbano. De esta forma, los dueños se ahorran el tener que hacer la entrega en persona a los inquilinos y los turistas no tienen que cuadrar agendas o esperar a su turno.

Periodista Digital se ha trasladado hasta uno de los edificios en los que habitan varios pisos turísticos. En concreto en la Calle San Bartolomé, donde existen edificios repletos de estos negocios, en los que en la mayoría de las veces sale perjudicado el vecino.

CONFLICTO VECINAL

El "boom" del alquiler de pisos turísticos hace que la mayoría de los vecinos acaben hartos y cansados de este negocio en el que existe un vacío legal. Este periódico ha comprobado cómo los portales de las calles del centro de Madrid están a la intemperie: cristales sucios, basura por los rincones e incluso olores fuertes.

Esta situación hace que los madrileños que residen en el centro de la capital pasen miedo y no se sientan seguros ni en su propia casa. "Al estar gente entrando y saliendo de manera continuada por los alquileres turísticos que hay en mi bloque, la llave de mi portal la tiene mucha gente", nos comenta la vecina que nos ha recibido en un portal de la calle San Bartolomé, en Chueca. --'Airbnb': Portugal restringe los apartamentos turísticos--

Por su parte, desde el Ayuntamiento de Manuela Carmena no actúan de manera inmediata. Otra de las vecinas el bloque nos relata que cada vez que presencia algún conflicto con los turistas en su portal llama a la Policía, pero se lamenta de que al final nunca pasa nada.--Ratas, humedades y basura: así viven los vecinos de Villaverde a los que Carmena les engañó con falsas promesas--

En Malasaña los vecinos de toda la vida conviven cada día con turistas que entran y salen de sus portales sin ningún tipo de control. Las ruedas de las maletas traquetean sobre las escaleras de madera. Escaleras desgastadas, sucias y en peligro de extinción. Además, las paredes de los portales están completamente arañadas, fruto del roce de las maletas.

"Llevo más de cuarenta años viviendo en esta casa y nunca había vivido lo que estoy ahora viviendo. El ruido que hacen los turistas es verdaderamente insportable. Las voces se cuelan a través del patio de luces y como hay eco, los gritos se oyen por toda la casa. Hacen fiestas cada dos por tres y estoy harto de quejarme al Ayuntamiento", nos comenta un vecino.

Periodista Digital ha comprobado en la elaboración de este reportaje la tensa situación que están viviendo los vecinos que residen en el centro de la capital. También ha sido testigo del desamparo al que están sometidos por parte de las instituciones públicas, que llevan años sin resolver el problema.