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El Brexit, Gran Bretaña y su referéndum sobre la Unión Eiropea (UE). EP

El embrollo es de aurora boreal (Brexit: ¿Cómo afectará mi viaje al Reino Unido en 2019?).

Donald Tusk está dispuesto a tender una mano incluso a aquellos que considera que deberían estar en el infierno.

El muy franco y directo presidente del Consejo Europeo se destapó ayer con un ofrecimiento sorpresa al Reino Unido, la de conceder una prórroga larga, de un año o incluso más, para intentar reconducir las negociaciones sobre el Brexit, para permitir que los británicos definan sus posiciones y construyan un consenso.

El mismo presidente que el mes pasado dijo que hay un lugar en el infierno para los que promovieron el Brexit sin tener un plan sobre como llevarlo a cabo, ayer planteó una alternativa de urgencia para evitar la caída al averno de brexiters, remainers y europeos en general.

Lo soltó a primera hora de la mañana con un tuit inesperado en el que decía que "durante las consultas para el próximo Consejo Europeo (21 y 22 de marzo), propondré a los 27 mostrarse abiertos a una prórroga larga si el Reino Unido la considera necesaria para repensar su estrategia sobre el Brexit y construir un consenso a su alrededor".

En unos escasos caracteres, quedaba resumida la oferta y las condiciones. El ofrecimiento parte de la premisa de que, con los pocos días que quedan hasta la fecha fijada para el Brexit y el embrollo permanente en que parece instalado Westminster, las pocas opciones de salvar los muebles pasan por una extensión más allá del 29 de marzo.

Y en cuestión de prórrogas, hay dos opciones posibles. Una es la que más se barajaba hasta ayer, la corta, de semanas, máximo dos meses, más fácil de conceder pero de utilidad dudosa. En Bruselas, se la ve más como un posible instrumento para amortiguar la salida brusca, permitir tener activados los planes de contingencia, que como fórmula que desemboque en un acuerdo.

Por otro lado, está la prórroga larga, podría ser de un año o más, que dé tiempo suficiente, apuntan fuentes europeas. Es la que propone Tusk, y la que exige superar obstáculos mayores. Porque una prolongación de este tipo implica que el Reino Unido debería celebrar elecciones al Parlamento Europeo, lo que no gusta a nadie. Ni a los británicos, ni a muchos europeos.

Hasta el momento, la mayoría de los 27 se inclinaban por la prolongación breve, de carácter casi técnico. Ir al largo plazo implica prolongar la incertidumbre durante muchos meses, y además, supone aceptar la presencia y los votos en el Parlamento de los diputados de un país que está en trámites de salida, y que participarán de igual a igual en votaciones tan importantes como los presupuestos o la elección del próximo presidente de la Comisión Europea.

Tusk ofrece la prórroga pero con condiciones. Tiene que ser para un objetivo concreto que convenza a los 27, y tiene que sumar consensos. La Unión Europea ya quedó suficientemente escarmentada cuando, después de negociar, pactar y firmar el acuerdo de Retirada con May, éste fue aplastado por el Parlamento británico.

Entre los objetivos que pueden encajar en el planteamiento del presidente del Consejo Europeo, entraría la convocatoria de elecciones anticipadas o de un segundo referéndum, y también que el Reino Unido modifique sus líneas rojas, según indicaron fuentes europeas. Las dos alternativas requieren tiempo.

Lo necesitarían las convocatorias a las urnas, y también la segunda opción, la de mover las líneas rojas que Londres fijó en el inicio de las negociaciones.

Ésta es un vía que los 27 siempre han mantenido abierta. Las advertencias de que ya no hay margen para renegociar, que el acuerdo de Retirada o lo tomas o lo dejas, siguen siendo válidas, pero si el Reino Unido modificara sus planteamientos para una relación futura con la UE, entonces sí que hay un camino a explorar.

Sería lo que supondría, por ejemplo, ir hacia una unión aduanera, que solucionaría el escollo de la frontera irlandesa, pero que por el momento, tanto el gobierno de May como la mayoría de parlamentarios han rechazado de plano.

La propuesta de Tusk puede encontrar fuertes oposiciones. Por un lado, en el Reino Unido, los brexiters pueden temer que el nuevo escenario conduzca a un no Brexit, a que su país acabe continuando en la UE o bien que salga pero con limitaciones en su política comercial. Por otro lado, hay voces dentro de los 27 que no quieren prolongar la incertidumbre y que se inclinan por una extensión breve, más bien destinada a suavizar la salida.

En este sentido, es significativa la reacción del negociador del Parlamento europeo del Brexit, el liberal Guy Verhofstad, que respondió a la propuesta de Tusk advirtiendo que "¡bajo ninguna circunstancia una prórroga en la oscuridad!", y que para conceder cualquier prolongación tendría que haber una mayoría clara en los Comunes para "algo preciso".

Por su parte, el primer ministro de Luxemburgo advirtió que será necesaria una razón muy clara para conceder una prórroga. "Mantener la calma y beber té no es una opción para el Brexit", avisó Xavier Bettel.