El presidente amaga con trasladar las instalaciones a Polonia tras la negativa de Berlín a participar en la misión militar que propone EE.UU. para presionar a Irán

Donal Trump amenaza con quitar las bases militares americanas de Alemania

Donal Trump amenaza con quitar las bases militares americanas de Alemania

Donald Trump mantiene su línea, tiene en mente ser reelegido presidente y no se corta un pelo, consciente de que pocas cosas motivan más al votante estadounidense que el destino de sus impuestos:

«Es realmente ofensivo esperar que los contribuyentes estadounidenses sigan pagando a más de 50.000 estadounidenses en Alemania» dijo anoche en un acto público el embajador de Estados Unidos en Alemania, Richard Grenell, «mientras los alemanes usan su excedente comercial para sus fines particulares».

La frase era pronunciada, con toda la intención, después de que Alemania se haya negado a participaren la misión militar que propone Trump para presionar a Irán, según recoge la autora original de este artículo Rosalía Sánchez en ABC y comparte Periodista Digital.

La administración estadounidense espera influir en la voluntad germana amagando con sacas sus bases militares del país para llevárselas a Polonia, país con cuyo comportamiento está mucho más satisfecha.

«Polonia cumple con su obligación de pago del dos por ciento del PIB en comparación con la OTAN», ha escrito en Twitter la resuelta embajadora de Estados Unidos en Polonia, Georgette Mosbacher, que terminaba su breve texto recordando que «Alemania no hace eso».

«Nos gustaría que las tropas estadounidenses saliesen de Alemania para venir a Polonia», sugería abiertamente, tirando de un sedar que Trump lanzó en junio, durante una visita del presidente polaco Andrzej Duda a Washington.

«El presidente Trump tiene razón y Georgette Mosbacher tiene razón», asestó anoche Grenell en Berlín, «numerosos presidentes de EE.UU. han pedido a la economía más grande de Europa que pague su propia defensa, es una súplica que se ha prolongado durante muchos años y muchos gobiernos». Ahora ha llegado al punto en que los estadounidenses y el presidente de los Estados Unidos tienen que responder, insistió, justificando una medida que cambiaría por completo el equilibrio de defensa en Europa. Berlín se ha comprometido a aumentar paulatinamente su presupuesto en Defensa hasta el 2 por ciento solicitado hasta 2024, pero no es suficiente para Trump.

Alemania es el país donde están estacionadas la mayoría de las tropas estadounidenses en Europa. Hay un total de 34.602 soldados, 17.000 civiles estadounidenses y 12.000 alemanes empleados por el ejército de EE.UU.. Solo Japón supera esa presencia militar con 38.900 soldados americanos estacionados en su territorio.

Las reivindicaciones de Trump en la OTAN se refieren a que Alemania está muy por debajo del objetivo de la Alianza del 2% para gastos de defensa, con un objetivo del 1,36% del producto interno bruto en el año en curso que es criticado regularmente por el presidente de EE.UU.. Según publicó en junio «The Washington Post», el Despacho Oval habría pedido al Pentágono analizar el coste e impacto de una retirada de las tropas estacionadas en Alemania a gran escala. El gobierno de Polonia, por su parte, ha asegurado que está dispuesto a invertir 1.700 millones de euros para crear una base estadounidense en su territorio. Moscú ha criticado ese movimiento expansionista de Washington y ha advertido que no contribuye a la seguridad ni a la estabilidad de la zona.

Condiciones
La amenaza, estratégica o real, se produce después de que el gobierno de Berlín haya dado la espalda a la diplomacia estadounidense en la negociación con Irán, cuya decisión es organizar una operación militar de vigilancia y escolta en el Golfo Pérsico liderada por el ejército norteamericano.

Merkel ha dejado claro que la marina germana solo participaría en esa misión si fuese liderada por la UE. «El gobierno federal tiene sus reservas acerca de la propuesta concreta de EE.UU. y por eso no ha ofrecido una aportación propia», explica la portavoz de guardia del gobierno, Ulrike Demmer, que añade que «el enfoque global de nuestra política frente a Irán difiere claramente del norteamericano, que parece dispuesto a desatar un conflicto armado en la región».

Después de que EE.UU. se retirase unilateralmente y sin siquiera consultar con el resto de los firmantes del acuerdo nuclear suscrito con Irán por los cinco países miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania, Berlín se ha esforzado junto a París, Londres, Moscú y Pekín para que Teherán siga respetando ese pacto de no desarrollo de armas nucleares. «Participar ahora en una misión liderada por EE.UU. no haría sino dificultar ese objetivo», insiste Demmer.

Las presiones de Washington a Berlín en este sentido remiten inevitablemente en Alemania a la operación para atacar Irak en 2003, en la que el entonces canciller federal socialdemócrata Gerhard Schröder negó su cooperación a George Bush Jr. Schröder ha declarado recientemente que «dejase arrastrar ahora al conflicto entre EE.UU. e Irán sería una legitimación tardía de la Guerra de Irak».

Con su movimiento de ficha en Berlín, Grenell está peparando el camino para la próxima visita de Donald Trump, que viajará a la cumbre del G7 en Biarritz, Francia, y será recibido el 24 de agosto por la canciller Merkel en Berlín. A sus ya numerosos puntos de fricción se suma ahora la amenaza de sacar de Alemania las tropas estadounidenses, un serio golpe al orden geopolítico establecido tras la II Guerra Mundial y que ha pervivido hasta nuestros días. Entre el 31 de agosto y el 3 de septiembre, además, Trump visitará Dinamarca y Polonia, donde participará en la conmemoración del 80º aniversario de la invasión alemana y comienzo de la II Guerra Mundial.

Autor

Manuel Trujillo

Periodista apasionado por todo lo que le rodea es, informativamente, un todoterreno

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