El plan del premier sería aprobado gracias a la abstención de la oposición

El Parlamento británico se rebela contra Boris Johnson por las restricciones en el Reino Unido

Una buena parte del territorio inglés sufrirá cierre de bares, restaurantes, cines y teatros por estar en la categoría más alta de alerta sanitaria

El Parlamento británico se rebela contra Boris Johnson por las restricciones en el Reino Unido
Boris Johnson PD

Boris Johnson está luchando contra una rebelión del Parlamento británico.

El primer ministro ha visto cómo diputados de su propio campo conservador se oponen a las nuevas restricciones locales previstas en Inglaterra contra el coronavirus cuando el país salga del confinamiento.

Alarmados por el impacto de estas medidas en una economía ya muy debilitada, varias docenas de parlamentarios del Partido Conservador de Johnson amenazan con votar en contra del nuevo sistema local que debe entrar en vigor tras el desconfinamiento.

En virtud de este sistema, casi el 99% de los 56 millones de habitantes de Inglaterra seguirá viviendo en niveles de alerta “alta” o “muy alta”, con estrictas restricciones como la prohibición de ver a familiares y amigos en lugares cerrados.

Comercios, peluquerías, gimnasios abrirán en todo el país, pero los 23 millones de personas en el nivel de alerta más elevado verán bares, restaurantes, cines y teatros cerrados.

“Acepto que esto no es un retorno a la normalidad pero está mucho más cerca” de ella que la orden de solo salir de casa para trabajar, ir a la escuela, comprar comida o asistir a una cita médica, vigente durante el segundo confinamiento del 5 de noviembre al 2 de diciembre, defendió Johnson. También insistió a los legisladores que “controlen sus nervios” hasta que llegue la vacuna de coronavirus.

Gracias a este esfuerzo “se ha contenido el virus pero no se ha erradicado”, insistió frente a los diputados en la apertura de un debate que se anunciaba largo y acalorado. “Tenemos que ser realistas, todavía no hay una vacuna, pese a todas las señales positivas (…) y hasta entonces no podemos bajar la guardia”, subrayó.

Pese a que esta rebelión socava su autoridad, el primer ministro parece tener garantizada la victoria en un voto por la noche en la Cámara de los Comunes gracias a la abstención anunciada del opositor Partido Laborista.

Primera fuerza de oposición, los laboristas, que hasta ahora siempre habían apoyado las restricciones contra el coronavirus, se abstendrán por primera vez desde el comienzo de la pandemia exigiendo mayores ayudas financieras a los negocios que deberán permanecer cerrados en las zonas de alerta muy alta.

“Han estado sufriendo durante muchos meses”, afirmó el líder de la oposición, Keir Starmer, en referencia a la hostelería.

Starmer añadió en los Comunes que sin un sistema de rastreo para aislar los casos de contagios que funcione adecuadamente, hay un riesgo de que el plan del Gobierno no pueda controlar el virus este invierno, con consecuencias económicas para muchas comunidades.

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