Su abogado está exiliado y denunció que los comunicadores son el nuevo objetivo del Gobierno ruso

El Kremlin refuerza la represión: Presenta una nueva acusación contra un periodista opositor

El Servicio Federal de Seguridad imputó a Iván Safrónov por presuntamente entregar información a los servicios secretos checo

El Kremlin refuerza la represión: Presenta una nueva acusación contra un periodista opositor
Iván Safrónov PD

El Kremlin sigue reforzando su persecución política.

El Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia presentó un nuevo cargo contra el periodista y exasesor de la agencia espacial rusa Roscosmos, Iván Safrónov, acusado de espionaje por presuntamente entregar información a los servicios secretos checos, informó su abogado, Iván Pávlov.

El letrado, que abandonó Rusia debido a la persecución judicial iniciada en su contra, escribió en su canal de Telegram que a Safrónov se lo acusa ahora también de vender información sobre las tropas rusas emplazadas en Siria a los servicios secretos alemanes y a una universidad suiza.

Según la acusación, añadió Pávlov, otro figurante en la causa le pagó a Sáfronov 248 dólares por esa información, que según el FSB pudo haber sido utilizada para “analizar las acciones de las tropas rusas en Rusia”.

Safrónov, de 31 años, fue detenido el 7 de julio de 2020 y acusado de “alta traición en forma de espionaje” por presuntamente entregar información sensible a la inteligencia checa, cargo que rechaza el periodista.

El abogado denunció que los politólogos y periodistas rusos se han convertido en un objetivo del FSB después de los científicos, empresarios y militares y “corren el riesgo de sumarse al listado de profesiones peligrosas solo por cumplir con su trabajo”.

“Si vemos el trabajo de los periodistas desde la perspectiva del FSB, la recopilación y entrega de información es espionaje puro”, observó.

“En ese caso un encuentro con un colega extranjero puede ser considerado un reclutamiento, una investigación conjunta como una misión de espionaje, y la correspondencia en sistemas de mensajería inmediata como un método para recibir órdenes de los servicios de inteligencia”, añadió.

Antes de añadir las últimas acusaciones, el FSB consideraba que Safrónov fue reclutado en 2012 por los servicios de inteligencia de la República Checa y que en 2017 recibió la tarea de pasar a un representante checo información clasificada relacionada con el suministro de armas de Rusia en África y Medio Oriente.

Su detención causó inquietud en el gremio de la información y en organizaciones como Amnistía Internacional (AI) y varios compañeros y periódicos salieron en su defensa con piquetes solitarios -única forma de protesta permitida en Rusia sin autorización previa- y editoriales.

Los colegas de Safrónov recuerdan otros casos contra periodistas rusos, como la acusación fabricada por tráfico de drogas contra Iván Golunov o la multa impuesta a Svetlana Prokópieva tras ser declarada culpable de “justificar el terrorismo” en uno de sus trabajos.

El delito de alta traición se castiga en Rusia con penas de entre doce y veinte años de cárcel.

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