Inicialmente, se les menospreció, porque no tenían experiencia bélica reciente y proceden de un país pobre como las cuccrachas.
Pero los norcoreanos se han revelado como una fuerza temible.
A 25 de enero de 2025, la guerra en Ucrania ha entrado en una nueva y sombría fase.
Lo que comenzó como un rumor inquietante se ha convertido en una realidad palpable que está cambiando la dinámica del conflicto, especialmente en la región de Kursk, donde las fuerzas ucranianas se enfrentan a un enemigo tan feroz como impredecible.
Según informes de inteligencia occidentales y ucranianos, Corea del Norte ha desplegado aproximadamente 11.000 soldados para apoyar a las fuerzas rusas.
Estos combatientes, lejos de ser meros refuerzos, se han revelado como una fuerza de combate altamente motivada y peligrosamente efectiva.
El teniente coronel Yaroslav Chepurnyi, portavoz del ejército ucraniano, describió a los norcoreanos como «jóvenes, motivados, en buena forma física, valientes y buenos en el uso de armas pequeñas. También son disciplinados. Tienen todo lo que se necesita para ser un buen soldado de infantería».
Esta evaluación, lejos de ser un cumplido, suena como una advertencia sombría para las fuerzas ucranianas.
Las tácticas empleadas por los norcoreanos han dejado atónitos incluso a los veteranos más curtidos del ejército ucraniano.
Informes del frente hablan de soldados que avanzan bajo fuego pesado a través de campos minados, a menudo en grupos de 40 o más.
Lo más inquietante es su aparente desprecio por la propia vida: se han documentado casos de soldados heridos que se inmolan con granadas antes de ser capturados.
Andrii, un comandante de drones ucraniano, compartió imágenes térmicas de un reciente asalto norcoreano: «Recorrieron unos ocho kilómetros, sufriendo bajas en el camino, y se reagruparon en una línea de árboles para preparar un ataque contra una trinchera cercana. Había unos 50 de ellos allí».
Esta táctica de «brigada de choque«, reminiscente de las guerras del siglo pasado, ha resultado sorprendentemente efectiva en el terreno abierto de Ucrania oriental.
La presencia norcoreana no se limita a la infantería.
Informes de inteligencia sugieren que Pyongyang ha suministrado a Rusia una cantidad significativa de artillería y sistemas de cohetes de lanzamiento múltiple.
El jefe de la inteligencia militar ucraniana, Kyrylo Budanov, reveló que Corea del Norte enviará 150 misiles balísticos de corto alcance KN-23 adicionales a Rusia en 2025, además de los 148 enviados el año pasado.
El impacto de estas fuerzas en el campo de batalla ha sido notable.
Rusia ha logrado recuperar aproximadamente la mitad del territorio perdido en Kursk durante la sorpresiva incursión ucraniana del verano pasado.
Los norcoreanos han demostrado ser particularmente efectivos en la defensa de posiciones y en el desgaste de las fuerzas ucranianas.
Sin embargo, este éxito tiene un costo elevado.
Fuentes occidentales estiman que las tropas norcoreanas han sufrido cerca de un 40% de bajas en solo tres meses de combate.
El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky afirmó que más de 3.000 soldados norcoreanos han sido muertos o heridos en el conflicto.
La participación de Corea del Norte en esta guerra no es solo una cuestión de apoyo a Rusia.
Kim Jong-un ve esta como una oportunidad para modernizar y mejorar sus propias fuerzas armadas.
A cambio de tropas y armamento, se cree que Pyongyang está recibiendo tecnología militar avanzada de Moscú, incluyendo mejoras en sus capacidades antiaéreas, submarinas y de misiles.
El frente ucraniano se ha convertido en un campo de pruebas para el armamento norcoreano.
Los soldados que sobrevivan y regresen a casa se convertirán en instructores, compartiendo su experiencia en guerra moderna con sus colegas.
Esta transferencia de conocimientos podría tener implicaciones significativas para la seguridad en la península coreana y más allá.
La presencia norcoreana también plantea desafíos únicos para las fuerzas ucranianas.
La barrera del idioma y las tácticas poco convencionales han obligado a Ucrania a adaptar sus estrategias.
Por ejemplo, los operadores de drones ucranianos ahora evitan atacar a soldados norcoreanos individuales, centrándose en grupos más grandes.
La disposición de minas antipersona también se ha modificado para contrarrestar los asaltos masivos norcoreanos.
El aspecto más inquietante de la participación norcoreana es quizás su impacto psicológico.
Los soldados ucranianos describen a los norcoreanos como un enemigo diferente, casi alienígena en su determinación.
Oleksii, un comandante de pelotón ucraniano, comentó: «Parece que vinieron aquí a morir, y lo saben».
