El aviso no puede ser más claro: se han perdido 104.000 empleos en el sector de la automoción en Europa en un periodo de solo dos años, y el dedo apunta directamente a Bruselas. Jorge Buxadé, eurodiputado de Vox, afirma que este recorte laboral es “el resultado de las políticas de la Comisión Europea”. Se refiere específicamente al Pacto Verde, que regula las emisiones y promueve el vehículo eléctrico, un proceso que su partido califica de “transición forzada”.
Detrás de esta afirmación política se encuentra un dato económico sólido. La patronal europea de proveedores, CLEPA, ha contabilizado 104.000 despidos entre 2024 y 2025 en empresas que fabrican componentes para automóviles, marcando así el mayor ajuste reciente en esta parte crucial de la cadena industrial. Estos recortes han sido anunciados en varios países y están relacionados con reestructuraciones, cierres de plantas y una pérdida de competitividad frente a Asia.
Qué hay detrás de los 104.000 despidos
De acuerdo con los datos proporcionados por CLEPA y recogidos por diferentes medios económicos:
- Entre 2024 y 2025, se han anunciado 104.000 recortes laborales en proveedores europeos del sector automotriz.
- Esto equivale a aproximadamente 142 empleos perdidos cada día, una cifra que supera los ajustes ocurridos durante la pandemia.
- Más de 13 millones de personas dependen del sector del automóvil en Europa, considerando tanto empleos directos como indirectos, lo que intensifica el efecto de cualquier ajuste.
- Un número significativo de empresas ya opera con márgenes por debajo del 5 %, lo que refleja una creciente presión por los costos y la competencia.
En este contexto, fabricantes y proveedores hablan ya de un “reset estructural”: una electrificación acelerada, una caída notable en las ventas de coches —alrededor de 2,5 millones menos que antes del COVID—, la irrupción de marcas chinas con productos más asequibles y unas exigencias regulatorias cada vez más estrictas en materia de seguridad y emisiones.
El encaje político del discurso de Buxadé
El discurso de Buxadé se apoya en ese descontento industrial, pero lo presenta desde una perspectiva claramente ideológica. Para él, la Comisión Europea ha tomado la decisión consciente de “desindustrializar Europa” y enviar al paro a miles de trabajadores al imponer objetivos drásticos para descarbonizar el sector y restricciones sobre los motores de combustión que afectan especialmente a naciones como España, Alemania o Italia, muy vinculadas a la automoción.
En una pieza divulgada por Vox Europa, enfatiza que:
- Las regulaciones sobre vehículos eléctricos y emisiones encarecen los costos productivos, llevando a muchas empresas a deslocalizarse.
- La transición ecológica tal como está planteada incrementa la dependencia hacia China para baterías, materias primas y vehículos eléctricos.
- Los altos costos energéticos junto con la competencia desleal provenientes de otros países agravan aún más la situación para las fábricas europeas.
Durante su intervención, disponible en la nota informativa sobre cómo “los 104.000 despidos en el sector automotriz son consecuencia directa de las políticas impuestas por la Comisión Europea”, Buxadé conecta estos puntos con una crítica amplia al Pacto Verde y a la mayoría política del Parlamento Europeo.
Un sector entre la adaptación y la protesta
Este relato político coexiste con otro más matizado dentro del mismo ámbito industrial. Existen empresas que critican tanto la rapidez como el diseño actual de esta transición; sin embargo, también reconocen que tanto electrificación como descarbonización son inevitables. Estas empresas están buscando reconvertir tanto empleo como capacidad productiva. El dilema radica en el tiempo necesario para adaptarse y el apoyo público disponible.
Mientras tanto, esa cifra alarmante de 104.000 despidos se ha convertido en un símbolo poderoso. Para algunos representa evidencia clara de un cambio estructural que exige políticas industriales adecuadas y un respaldo ordenado. Para otros, como Buxadé, es el argumento perfecto para arremeter contra una agenda verde que deja demasiados trabajadores al borde del camino.

