Irak dice no haber recibido petición de Interpol para detener a Al Bashir durante la cumbre de la Liga Arabe

El Ministerio de Exteriores de Irak ha afirmado este miércoles que no ha recibido ninguna petición de la agencia policial internacional, Interpol, para detener al presidente de Sudán, Omar Hassan al Bashir, en caso de que decida acudir a la cumbre de la Liga Arabe, que se celebrará en Bagdad el 29 de marzo.

El Tribunal Penal Internacional (TPI) emitió una orden de arresto contra el mandatario sudanés al considerarle sospechoso de 41 cargos de crímenes contra la Humanidad y de guerra relacionados con el conflicto de la región de Darfur.

A través de un comunicado, el Ministerio de Exteriores ha refutado las informaciones publicadas en las que se afirmó que el Ejecutivo iraquí procedería a la detención de Al Bashir a su llegada al país. «Estas informaciones son fabricaciones infundadas, ya que no hay ninguna petición de la Interpol sobre este asunto», ha manifestado.

«La seguridad del líder sudanés está totalmente garantizada, así como la de cualquier líder árabe que acuda a la cumbre», ha subrayado el texto.

El número de líderes árabes que asistirán a la cumbre aún no está confirmado. A fin de garantizar la seguridad, Irak va a desplegar miles de soldados y policías adicionales para controlar Bagdad, y ha insistido en que la capital estará a salvo.

En este sentido, el Gobierno iraquí ha anunciado en la tarde del miércoles la prohibición de motocicletas, bicicletas y carritos en las calles de la capital a partir del 17 de marzo para preparar el evento. El aeropuerto estará cerrado para los vuelos comerciales durante varios días, a fin de asegurar espacio para los aviones de los dignatarios.

Los milicianos han ejecutado una serie de ataques en las últimas semanas. Los más notables han sido los bombardeos y disparos del 23 de febrero, en los que murieron al menos sesenta personas, y las ejecuciones de 27 policías, en su mayoría en puestos de control, en las redadas que se realizaron el 5 de marzo.

El tema principal de la cumbre será Siria, país que no ha sido invitado porque su integración en la Liga Arabe está suspendida. Irak es menos proclive que los vecinos suníes árabes a una acción contundente contra el presidente de Siria, Bashar al Assad, un integrante de la secta alauí, una rama del chiísmo.

Irak está organizando una cumbre de la Liga Arabe por primera vez en más de 20 años, un evento que el Gobierno del primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, anuncia como el debut diplomático de Bagdad después de la retirada de las fuerzas estadounidenses el año pasado.

Sin embargo, la cumbre corre el riesgo de llamar la atención sobre las frías relaciones entre Irak –que cuenta con una mayoría musulmana chií y un Gobierno liderado por este grupo– y los Estados del Golfo Pérsico, que están dirigidos por familias reales suníes.

LLAMAMIENTO DE AL SADR

El clérigo chií Moqtada al Sadr, cuyos seguidores en Irak se manifiestan periódicamente contra Bahréin y Arabia Saudí, ha prohibido las protestas durante la cumbre de la Liga Arabe, con la idea de evitar escenas que podrían avergonzar a los gobernantes del Golfo.

La página web de Al Sadr sostiene que el clérigo –cuyo movimiento es parte de la coalición gobernante de Irak– había ordenado a sus seguidores que no organicen protestas durante la cumbre.

«El cabecilla del movimiento confirmó que la acogida de los líderes árabes por parte del pueblo iraquí nos obliga a mantener a la perfección todos los requisitos de hospitalidad», señala el sitio en Internet, según el portavoz del grupo de Al Sadr, Salah al Ubaidi.

«Por lo tanto, él (Al Sadr) ha rechazado a aquellos que quieren manifestarse durante la cumbre sobre cuestiones específicas, porque el anfitrión real es el pueblo iraquí y no el Gobierno que ejecuta la voluntad del pueblo», ha añadido.

Jalid Al Asadi, un legislador del grupo de Al Maliki, ha opinado que las manifestaciones son una señal de pluralismo político, pero ha señalado que todos los bloques principales se han comprometido a tener una cumbre exitosa.

«Debemos entender que Irak es un Estado democrático. El Gobierno no puede prohibir cualquier manifestación», ha señalado. «Nuestros hermanos, los árabes, van a empezar a darse cuenta de que Irak es democrático y plural», ha estimado.

Autor

Irene Ramirez

Irene Ramirez. Responsable de campañas en Grand Step. Fue redactora de Periodista Digital entre 2012 y 2013.

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