ANÁLISIS / Katherine Zimmerman

La Yihad se apodera de Mali

El país es un paraíso del tráfico de estupefacientes, cigarrillos, armas y trata de blancas

El martes 11 de diciembre, dos estadounidenses eran detenidos bajo cargos de terrorismo. El sumario del FBI les acusa de planear «viajar a Mauritania desde Estados Unidos para emprender la yihad violenta».

Mauritania, el destino de su viaje, no era el destino final. Randy (Rashid) Wilson y Mohammed Abdul Rahmán Abujdair planeaban cruzar el desierto con destino al norte de Mali, controlado hoy casi por completo por grupos islamistas.

Wilson y Abujdair se habían conocido por internet entre febrero y noviembre de 2010. Los dos estaban ya explorando las oportunidades de emprender la yihad en el extranjero. Wilson había sido compañero de habitación de Omar Hammami, un militante que se había ido a Somalia en el año 2006 y que actualmente es miembro destacado de al Shabaab, la rama de al Qaeda presente allí.

Había hablado de la posibilidad de ir con Hammami hasta Somalia con otro amigo, pero finalmente nunca lo hicieron. Abujdair se marchó a El Cairo, Egipto, en febrero de 2007 y luego a Alejandría en febrero de 2010.

Las autoridades egipcias le detuvieron en noviembre de 2010 bajo sospecha de ser miembro activo de un grupo terrorista, y fue deportado a Estados Unidos en enero de 2011. Hacia finales de octubre de 2011, Abujdair se había mudado con Wilson a Mobile, Alabama, y los dos habían empezado ya a hablar de a dónde ir para emprender la yihad.

Su destino definitivo era objeto de debate: Wilson era partidario de unirse a al Shabaab mientras que Abujdair se decantaba por planear un atentado dentro de Estados Unidos. Sus diferencias probablemente se desprendieran de las figuras influyentes en las vidas de cada uno.

El ascenso de Omar Hammami en la jerarquía de al Shabaab, él aparece en la propaganda del grupo, probablemente invitara a Wilson a seguir a su amigo. El sumario destaca que un confidente, que también conocía a Hammami y a Wilson, había tratado anteriormente el tema de marcharse a Somalia.

En las conversaciones con Abujdair, Wilson expresa sus ganas de viajar de Sudán a Somalia, donde estaba seguro iba a recibir «un trato especial» dispensado a causa de su amistad con Hammami. Abujdair, por su parte, estaba preocupado por el riesgo del viaje, sobre todo después de su detención en Egipto, y proponía emprender la yihad dentro de Estados Unidos.

Tanto Wilson como Abujdair eran fieles del clérigo estadounidense de origen yemení Anwar al Awlaki, que insta a los musulmanes de Occidente a perpetrar atentados contra objetivos occidentales. Al final no se fueron ni a Somalia ni a perpetrar atentados.

La decisión de ir a Mauritania, tomada a principios de septiembre de 2012, plasma el cambio que está teniendo lugar en los destinos populares entre los que buscan participar en la yihad.

Tras el golpe militar del año pasado que se llevó por delante a la frágil democracia de Bamako, capital de Mali, y la posterior declaración de independencia de Azawad, la región que abarca el norte de Mali, a manos del Movimiento Nacional de Liberación de Azawad (MNLA), dominado por los tuareg, ha empezado a surgir un amplio abanico de grupos islamistas militantes que combaten por el control territorial del norte de Mali.

Además de ser el paraíso del tráfico de estupefacientes, del de cigarrillos, el de armas y el de la trata de blancas, la región está cada vez más marcada por la violencia yihadista. Los preparativos de una intervención militar por parte de la comunidad internacional, diseñada para devolver al norte de Mali al control de Bamako, han suscitado la reacción de los líderes de los grupos islamistas regionales, que han empezado a movilizar a los partidarios y a invitarles al enfrentamiento.

Wilson y Abujdair planeaban llegar a Mali a través del desierto de Mauritania, y pretendían unirse a uno de los grupos islamistas presentes allí. Razonaban que a diferencia de los demás destinos para la yihad, viajar a Mali a través del desierto de Mauritania planteaba el menor de los peligros de ser descubiertos, y que los nuevos frentes yihadistas que se abren por la región les acogerían con los brazos abiertos.

Además, para ellos Mauritania revestía las siguientes ventajas: 1) está menos occidentalizada que los demás países; 2) el gobierno es débil; 3) el coste de la vida es bajo; 4) no es un destino tradicional de la yihad; y 5) la yihad empieza a extenderse por la región y ellos iban a estar en la posición idónea para entrar en la lucha en Mali. Abujdair llegó a sugerir a Hammami viajar hasta Mali desde Somalia porque el enfrentamiento en Somalia estaba amainando.

Las revelaciones contenidas en el auto del FBI van más allá de la crónica de un intento frustrado de dos estadounidenses por emprender la yihad: sacan a la luz que los reclutas están cambiando sus destinos para la yihad de lugares como Yemen o Somalia en favor de nuevas regiones. Las revelaciones del auto también subrayan lo presente que está Al Qaeda en África.

Al Qaeda en el Magreb Islámico, una filial de Al Qaeda históricamente muy activa en el secuestro de occidentales y el contrabando, ha aumentado su presencia en la región y se ha beneficiado de la situación en Libia. La red de la organización, que atraviesa el desierto del Sáhara, tiene cada vez más relaciones con grupos islamistas locales.

La rebelión tuareg de Mali y los efectos desestabilizadores del golpe de estado han abierto la puerta a que grupos islamistas como Ansar al Din o el Movimiento por la Unidad y la Guerra Santa en África Occidental se hagan con el territorio del norte de Mali. Estados Unidos declaró a Ansar al Din, encabezada por antiguos miembros del Movimiento por la Unidad y la Guerra Santa en África Occidental, organización terrorista extranjera el día 7 de diciembre, a causa de sus relaciones con Al Qaeda en el Magreb Islámico.

Militantes nigerianos y miembros del grupo salafista Boko Haram, Musulmanes Comprometidos con la Propagación de las Enseñanzas del Profeta y la Guerra Santa, se entrenan en Mali junto a estos grupos, y existe una creciente presencia que apunta a que hay relaciones entre Al Qaeda en el Magreb Islámico y el Boko Haram.

Los acontecimientos que se desarrollan en Mali y por África occidental merecen una atención detenida, sobre todo teniendo en cuenta la importancia que está cobrando la región como nuevo frente de la yihad.

Katherine Zimmerman es analista del American Enterprise Institute especializada en los grupos terroristas presentes en el Golfo de Adén.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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