'John el yihadista' soñaba de pequeño con jugar al fútbol: "Era muy educado"

El famoso verdugo del Estado Islámico era un angelical niño a quien le encantaba leer ‘Cómo matar a un monstruo’

Las autoridades británicas lo acaban de identificar como Mohammed Emwazi

Las autoridades británicas lo acaban de identificar como Mohammed Emwazi, pero para muchos será siempre recordado como ‘John el yihadista’, el atroz verdugo de voz hipnótica del Estado Islámico.

Sus vídeos dan fe de sus incalificables andanzas. El primero salió a la luz en agosto de 2014 y supuestamente se veía al periodista estadounidense James Foley siendo decapitado.

El siguiente, en el que el protagonista era el periodista de EE.UU. Steve Sotloff, se hizo público el 2 de septiembre.

Y le siguió el de la presunta decapitación del trabajador humanitario británico David Haines, que circuló en las redes sociales el 13 de septiembre.

En octubre se publicó un cuarto en el que la víctima era el trabajador humanitario británico Alan Henning.

El quinto salió en noviembre del pasado año y corresponde a unas decapitaciones en masa. En la grabación «el yihadista John» mata a un soldado sirio y se ve además el cuerpo de Abdul Rahman Kassig, un trabajador humanitario estadounidense también conocido como Peter Kassig.

Las otras dos grabaciones vieron la luz este año, el 20 y el 31 de enero.

En la primera, el yihadista posa junto a dos rehenes japoneses y pide un rescate a cambio de su liberación. Y en la segunda decapita supuestamente a uno de ellos, Kenji Goto.

SU HISTORIA

Al llegar a Gran Bretaña, cuando tenía seis años (nació en Kuwait), Mohammed Emwazi parecía abrazar la vida británica, jugando al fútbol en las calles del oeste de Londres, mientras demostraba su fanatismo por el Manchester United.

Los profesores del colegio donde estudiaba lo recuerdan como un chico educado, que hablaba en voz baja y era estudioso. Era el único alumno musulmán en su clase.

De acuerdo con lo que publica ‘Daily Mail‘, llegó a Gran Bretaña hablando sólo unas pocas palabras de inglés y parecía más interesado en el fútbol que en el islam.

Llevaba siempre ropa occidental y se hizo popular entre sus compañeros británicos en la Iglesia de Santa María Magdalena, de la escuela primaria que estaba en el oeste de Londres. Los ex compañeros de escuela no pueden creer que el «chico tranquilo» que habían conocido resultase ser uno de los terroristas más famosos del mundo.

En un anuario escolar de cuando tenía 10 años, Emwazi enumera su juego de computadora favorito: Tiempo de matar y su libro favorito: «Cómo matar a un monstruo». Y también narra su pasión por el fútbol: «Voy a estar en un equipo de fútbol y marcar un gol», escribía.

Los ex compañeros de clase de Santa María Magdalena dijeron que Emwazi había participado en peleas ocasionales después de las asambleas escolares, pero afirmaron que por lo general era reservado.

Un ex compañero de clase contó: «En la escuela era el único musulmán en nuestra clase. Una vez tuvimos una lección de religión y él se levantó y habló de su religión. Escribió en árabe en el pizarrón para mostrarnos cómo era su fe. Nos mostró un texto religioso y habló acerca de lo que era su religión».

Al finalizar la secundaria, Emwazi se graduó en programación informática en la Universidad de Westminster.

Por aquel entonces, Mohammed cambió la ropa occidental por vestimenta islámica y sus hermanas comenzaron a llevar hiyab. Según apuntan varios medios británicos, allí se relacionó con varios defensores del Islam más radical y se movía por varias mezquitas donde coincidía con Bilal el-Berjawi, miembro de Al Qaeda asesinado en Somalia en 2012 por un drone norteamericano.

En 2009 y tras terminar la carrera con el firme objetivo de trabajar en los países árabes, cogió un avión rumbo a Tanzania para participar, supuestamente, en un safari junto a su familia.

A su llegada al aeropuerto de Dar es Salaam fue detenido y acusado de planear un viaje a Somalia para unirse al grupo islamista Al Shabaad, que en febrero de 2012 se unió a Al Qaeda con el firme deseo de subir la moral a la insurgencia islamista tras la muerte de su fundador, Osama bin Laden.
El M15 quiso captarle

Tras negar las acusaciones, Mohammed Emwazi fue trasladado por las autoridades a Amsterdam, donde los Servicios de Seguridad M15 británicos le interrogaron sin éxito alguno.

Con apenas 21 años, Emwazi se aferró a la CAGE, la organización independiente que creó Moazzam Begg, un expreso de Guantánamo, que trabaja en la defensa de las comunidades perseguidas «por la guerra contra el terrorismo».

Según sus confesiones, Emwazi negó ser un musulmán extremista o peligroso y aseguró que un agente del servicio secreto de Reino Unido intentó reclutarle sin éxito.

Desde este momento, la vida de este joven se convirtió en un «martirio» y era detenido cada vez que intentaba subirse a un avión rumbo Kuwait, incluso cuando se cambió el nombre por expreso deseo de su padre.

Después de denunciar supuestos malos tratos en los interrogatorios, Mohammed Emwazi consiguió volar a Kuwait y llegar a Siria, donde se le pierde la pista después de que su familia denunciara a las autoridades británicas que su hijo había desaparecido para después asegurar que se encontraban de viaje humanitario en Turquía.

Una vez en Siria, los investigadores intentan reconstruir sus pasos hasta su primera aparición pública el 19 agosto de 2014, cuando decapitó al periodista estadounidense James Foley. Según un exrehén del Estado Islámico, el ‘yihadista John’ era el más despiadado de todos, lo que le valió para asumir papeles de mayor envergadura dentro de la organización terrorista.

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