Huida, invisibilidad, asilo político, duros procesos de divorcio... Haya de Jordania es la última en romper amarras maritales

Sobre princesas árabes y sus “jaulas de oro”

Sobre princesas árabes y sus “jaulas de oro”

Jordania, oficialmente Reino Hachemita de Jordania llamado Transjordania hasta 1950, es un país de Asia ubicado en la región de Oriente Medio. Limita al Norte con Siria, al noreste con Irak, al este y sur con el reino de Arabia Saudita, al suroeste con el mar Rojo (en el golfo de Aqaba) según wp, y al oeste con el mar Muerto, Israel y Palestina. Su capital y ciudad más poblada es Amán.

El reino se creó a raíz de la división de la región llevada a cabo por Francia y Reino Unido tras la Primera Guerra Mundial. En 1946 Jordania se convirtió en un estado soberano e independiente con el nombre inicial de Reino Hachemita de Transjordania. Tras la captura de Cisjordania durante la Guerra árabe-israelí de 1948, Abdalá I tomó el título de Rey de Jordania y Palestina.

Jordania es una monarquía constitucional en la que el rey (en estos momentos Abdalá II) ostenta amplios poderes ejecutivos y legislativos. El país está clasificado como de un desarrollo humano alto,​ según el Informe de desarrollo humano de 2014, así como un mercado emergente gracias a la libertad de su economía en comparación con los países de su entorno.​ Jordania ha disfrutado desde 2010 de un estatus avanzado en sus relaciones con la Unión Europea​ y es miembro de la Zona de libre comercio euromediterránea. El país fue miembro fundador de la Liga Árabe​ y de la Organización para la Cooperación Islámica.

La huida por desamor de Haya de Jordania es todo lo contrario a lo que se presupone que ocurre en el siglo XXI. Aunque nadie es capaz de ubicarla en Londres, ayer «The Daily Mail» aseguró que ella y sus hijos -Zayed (7) y Al Jalilla (11)- se encuentran en la capital británica, en una casa cerca del palacio de Kensington. El próximo 30 de julio podría tener lugar la primera vista oral con la que se iniciará su proceso de divorcio del emir de Dubái, Mohammed bin Rashid, según recoge la autora original de este artículo Angie Calero en ABC y comparte Manuel Trujillo para Periodista Digital.

Según la BBC, la hermana de Abdalá II de Jordania comenzó a temer por su vida a principios de año, cuando descubrió «hechos perturbadores detrás del misterioso regreso a Dubái de Sheikha Latifa [una hija de los 21 vástagos de Mohammed bin Rashid]», quien huyó en marzo de 2018. Aunque al principio Haya antepuso la reputación de Dubái a la integridad de la princesa Latifa, estos últimos meses descubrió cosas que le hicieron cambiar de opinión y planear una escapada que su marido no pudiese impedir.

Al poco tiempo de llegar a Londres, según la prensa inglesa, la princesa Haya fue recibida por Isabel II -quien estuvo muy unida a su padre, Husein de Jordania- en el palacio de Buckingham. La Reina también mantiene muy buena relación con el emir y parece que estaría en medio de un asunto privado que podría desencadenar en un problema para las buenas relaciones entre Reino Unido y Emiratos Árabes Unidos.

La fuga de Haya de Jordania no ha hecho otra cosa que poner de manifiesto la cruda realidad de las mujeres -ya sean ricas o con bajos recursos-, en países del golfo Pérsico, como Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos. Antes que ella, otras princesas también huyeron. No tenían alternativa si querían escapar de las redes de un poderoso patriarcado donde las mujeres -por mucho que ya puedan conducir y votar-, siguen subyugadas.

Diez años encarceladas
La historia de Alanoud al Fayez -exesposa del fallecido rey Abdalá de Arabia Saudí – dio la vuelta al mundo. Tras años de sufrimiento, salió de Riad en 2003 y pidió asilo político en Reino Unido. Desde allí luchó por la liberación de sus cuatro hijas (Sahar, Jawaher, Maha y Hala), se reunió con la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y organizó protestas en la puerta de la embajada de Arabia Saudí en Londres. En 2014 las princesas se pusieron en contacto con varios periodistas a través de Skype y contaron al mundo que llevaban diez años encarceladas por su padre y malviviendo en un complejo copado de seguridad en Yedah. Cuando el rey murió en 2015, las cuatro chicas y su madre fueron silenciadas.

El glamur y el activismo de Ameerah Al Taweel por los derechos de las mujeres también se condenó al olvido en 2013, tras su divorcio del príncipe saudí Al Waleed bin Talal, sobrino del Rey Salmán de Arabia Saudí. Ella solo fue una «muñeca para Occidente» con la que suavizar la imagen del país.

Habrá que esperar para saber cómo evoluciona el divorcio de la princesa Haya. Hasta ahora, el más caro en Reino Unido fue precisamente el del jeque saudí Walid Juffali, quien murió en 2014, dos días después de que su exmujer, la modelo Christina Estrada, le «desplumase» y se quedase con 90 millones de euros de su fortuna.

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Autor

Manuel Trujillo

Periodista apasionado por todo lo que le rodea es, informativamente, un todoterreno

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