El primer ministro, Benjamín Netanyahu, condenó este tipo de violaciones a las restricciones sanitarias

Detienen a más de 300 judíos ultraortodoxos por una multitudinaria celebración en medio de la cuarentena

"Había cientos de hombres, mujeres y niños en el monte Meron violando las regulaciones del estado de emergencia"

El Gobierno israelí ha tenido que proceder por las malas y detener a más de 300 judíos ultraortodoxos que se saltaron la cuarentena para celebrar el Lag Baomer, una multitudinaria fiesta del judaísmo marcada por el fuego.

La policía arrestó al grupo de jaredíes (temerosos de Dios) que decidieron desoír la prohibición de realizar las tradicionales hogueras y limitar el número de asistentes a la conmemoración del aniversario de la muerte del rabino místico Simón bar Yojai.

«Había cientos de hombres, mujeres y niños en el monte Meron violando las regulaciones del estado de emergencia», aseguró la policía en un comunicado oficial. Los agentes tuvieron que pedir refuerzos para disolver a una masa de ultrarreligiosos, sin mascarillas ni guantes. Se desató un diluvio de piedras y todos tipo de objetos.

Ya desde la noche anterior se conocía que este grupo de religiosos no iba a respetar la advertencia de las autoridades. El lunes por la noche se vieron concentraciones masivas de ultraortodoxos en las calles de sus principales feudos, como el barrio de Mea Shearim, en Jerusalén (900.000 habitantes), o en Beit Shemesh (60.000 vecinos), 40 kilómetros al oeste de la Ciudad Santa.

El estado actual de la desescalada en Israel tiene como medida de contención, ante el COVID-19, permitir reuniones de hasta 50 personas, siempre y cuando mantengan el distanciamiento físico. Las aglomeraciones de jaredíes se reprodujeron en la noche de este martes 12 de febrero.

El Gobierno de Israel ha tenido que pararse firme ante el grupo de ultraortodoxos, clausurando varias de sus ciudades y suburbios, ya que tres cuartas partes de los 16.500 israelíes contagiados por el coronavirus pertenecen a esta comunidad religiosa.

El propio primer ministro, Benjamín Netanyahu, ya ha condenado la violación de las restricciones sanitarias, los responsables de su Ejecutivo advertían de que se reinstaurarán las medidas de clausura de áreas residenciales de los temerosos de Dios si se produce un rebrote de la pandemia, que en Israel lleva semanas de decrecimiento.

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