El alto el fuego en Gaza entra en una nueva fase crucial

Israel anuncia que los terroristas de Hamas liberarán hoy a 3 israelíes y 5 tailandeses, tras 482 días de cautiverio

Trump firma una orden ejecutiva contra el antisemitismo para cortar de raíz las protestas anti-Israel y los aquelarres proterroristas en los campus de EEUU

Los rehenes israelíes Arbel Yehoud, Agam Berger y Gadi Moses.
Los rehenes israelíes Arbel Yehoud, Agam Berger y Gadi Moses. PD

¿Luz al final del túnel?

Después de más de 15 meses de conflicto y 482 días de angustia para sus familias, ocho rehenes verán este b30 de enero de 2025 la libertad.

Los israelíes que regresarán a casa son Arbel Yehud, de 29 años, Agam Berger, de 20, y Gadi Mozes, de 80.

Sus nombres fueron confirmados por la oficina del Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Los cinco ciudadanos tailandeses aún no han sido identificados públicamente.

Esta liberación marca la tercera ronda de intercambios desde que entró en vigor el alto el fuego el pasado 19 de enero.

Hasta ahora, siete rehenes israelíes, incluidas cuatro mujeres soldados, han sido liberados a cambio de 290 prisioneros palestinos.

El acuerdo de alto el fuego, que inicialmente se extenderá por seis semanas, ha traído un respiro muy necesario a los habitantes de Gaza, que han soportado más de 15 meses de intensos bombardeos israelíes.

Según las autoridades sanitarias de Gaza, más de 47.400 palestinos, en su mayoría mujeres y niños, han muerto desde el 7 de octubre de 2023, cuando comenzó la ofensiva israelí en respuesta al ataque de Hamás.

La tregua también ha permitido el regreso de cientos de miles de palestinos desplazados a sus hogares en el norte de Gaza, aunque muchos se han encontrado con una devastación total.

Según estimaciones de la ONU, el 92% de las viviendas en la zona han sido destruidas o dañadas.

El papel crucial del cruce de Rafah

Fuentes israelíes indican que los terroristas de Hamás están interesados en completar las próximas dos fases del acuerdo, previstas para hoy jueves y el sábado, debido a la importancia estratégica de la reapertura del cruce de Rafah, que conecta Gaza con Egipto.

El control de este paso fronterizo ha sido objeto de intensas negociaciones.

Inicialmente, se especuló que la Autoridad Palestina podría asumir su gestión, pero el gobierno israelí ha desmentido categóricamente esta posibilidad.

Según un comunicado de la oficina del Primer Ministro Netanyahu, «las fuerzas de las FDI están posicionadas alrededor del cruce y no hay paso sin la supervisión, vigilancia y aprobación previa de las FDI y el ISA (Servicio de Seguridad de Israel)».

La reapertura del cruce de Rafah es crucial para el flujo de ayuda humanitaria y la recuperación económica de Gaza.

Desde el inicio del alto el fuego, cientos de camiones con suministros vitales han podido entrar en el territorio, aliviando en parte la crisis humanitaria.

El factor Trump: un nuevo giro en la política estadounidense

Mientras el proceso de paz avanza con cautela, la política interna estadounidense amenaza con añadir un nuevo elemento de incertidumbre a la ecuación.

El presidente Donald Trump, que asumió su segundo mandato hace apenas dos semanas, ha dejado clara su intención de dar un giro radical a la política de Washington hacia el conflicto israelí-palestino.

En un movimiento que ha generado polémica, Trump firmó ayer una orden ejecutiva que promete deportar a estudiantes extranjeros que participen en protestas pro-palestinas en campus universitarios estadounidenses. La medida, presentada como parte de un esfuerzo para combatir el antisemitismo, ha sido duramente criticada por organizaciones de derechos civiles.

«Los estudiantes judíos han enfrentado una incesante avalancha de discriminación; negación de acceso a áreas comunes del campus e instalaciones», declaró Trump al firmar la orden.

El presidente también prometió «revocar rápidamente las visas de estudiantes de todos los simpatizantes de Hamás en los campus universitarios».

Esta acción ejecutiva ha sido recibida con alarma por grupos como el Consejo de Relaciones Americano-Islámicas (CAIR), que la califica de discriminatoria y una amenaza a la libertad de expresión.

 Edward Ahmed Mitchell, director nacional adjunto del CAIR, declaró: «Estos estudiantes universitarios eran judíos, musulmanes, negros, palestinos y de varias otras razas que simplemente protestaban contra lo que consideraban un genocidio en Gaza. No son diferentes de los estudiantes que protestaron contra Vietnam, la segregación o el apartheid en Sudáfrica».

A medida que avanza el proceso de liberación de rehenes y prisioneros, surgen preguntas cruciales sobre el futuro de Gaza y la región en general.

El primer ministro Netanyahu ha dejado claro que considera el alto el fuego como temporal y se reserva el derecho de reanudar las operaciones militares si lo considera necesario.

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