La paz y los rehenes

Los terroristas de Hamas envían restos en ataudes, Israel suelta criminales palestinos y la tregua pende de un hilo

¿Guerra a la vista? Las probabilidades al rojo vivo

El Ejército de Israel
El Ejército de Israel. PD

Este, 27 de febrero de 2025, el aire en Israel y Gaza huele a incertidumbre.

Anoche, Hamas entregó cuatro ataúdes con cuerpos de rehenes israelíes, y a cambio, Israel liberó a más de 600 criminales palestinos presos en sus cárceles.

El intercambio marca el cierre teórico de la primera fase de un alto el fuego que arrancó el 19 de enero.

Ese día, tras 15 meses de guerra brutal, las armas callaron.

Pero este respiro, que termina el sábado, pende de un hilo.

¿Se reanudará la guerra?

¿Qué pasa con los rehenes que quedan?

El trueque de anoche: cuerpos por presos

El pase de los ataúdes fue sobrio.

Hamas los entregó al Comité Internacional de la Cruz Roja en el paso de Kerem Shalom, sin las ceremonias públicas que Israel criticó antes.

Los cuerpos, según los terroristas de Hamas, son de Tsachi Idan, Itzhak Elgarat, Ohad Yahalomi y Shlomo Mantzur, capturados el 7 de octubre de 2023.

En respuesta, Israel soltó a 620 palestinos: 445 detenidos en Gaza desde el inicio de la guerra y 151 que cumplían condenas largas, algunos por ataques mortales.

Las calles de Ramallah y Gaza estallaron en vítores al recibirlos.

El alto el fuego exigía que Hamas liberara a 33 rehenes vivos a lo largo de seis semanas, pero muchos estaban muertos.

Hasta ahora, han salido 29 vivos y estos cuatro cuerpos.

Benjamin Netanyahu, desde Jerusalén, insiste en que todo encaja en el plan.

Sin embargo, la realidad pincha: de los 251 secuestrados hace 16 meses, quedan 58 en Gaza. Más de la mitad, dicen las autoridades, no respira.

¿Guerra a la vista? Las probabilidades al rojo vivo

El sábado marca el fin de esta tregua de 42 días. Si no hay acuerdo para la fase dos, las bombas podrían volver. Hamas dice que soltará al resto de los rehenes solo si Israel se retira de Gaza y firma una paz definitiva. Pero Netanyahu no cede: quiere destruir a Hamas, no negociar su supervivencia. Ayer, su gobierno avisó que sin garantías sobre los rehenes vivos, no habrá más tratos.

Fuera, las presiones aprietan. Donald Trump, desde Washington, soltó que si no liberan a todos los cautivos ya, “se desatará el infierno”. Sus palabras, más ruido que estrategia, crispan a los mediadores árabes. Egipto y Qatar, que cosieron este pacto, corren para alargar la calma. Hoy, fuentes diplomáticas dicen que hay un 60% de opciones de prorrogar el alto el fuego unos días. Pero si falla la fase dos, la guerra tiene un 80% de volver antes de marzo.

Los rehenes: un nudo sin desatar

De los 58 rehenes que quedan, al menos 30 estarían muertos. Hamas culpa a los bombardeos israelíes; Israel, al grupo por ejecutarlos. Los vivos, si los hay, son en su mayoría soldados hombres, moneda de cambio pesada para la fase dos. Familias como la de Evyatar David, visto ayer en un vídeo propagandístico de Hamas, claman por respuestas. “Cada día es un suplicio”, dice su hermano desde Tel Aviv.

El gobierno de Netanyahu promete no parar hasta traerlos a casa. Pero la estrategia choca: si ataca, arriesga sus vidas; si negocia, fortalece a Hamas. Analistas dicen que el tiempo juega en contra. Sin pruebas de vida recientes, la esperanza se diluye.

El papel de afuera: aliados y ruido

Europa, con Keir Starmer y Emmanuel Macron a la cabeza, pide a Trump que baje el tono. Quieren un acuerdo sólido, no bravatas. En Gaza, la ONU y las ONG aprovechan la tregua para meter ayuda: ayer entraron 600 camiones, el doble que antes del pacto. Pero la reconstrucción es un sueño lejano: el 80% de la franja sigue en ruinas.

Rusia y China, desde lejos, aplauden que Hamas hable de paz, pero no mueven ficha. La pelota está en Israel y los mediadores. Si la fase dos arranca, podría haber retirada militar y un gobierno provisional en Gaza. Si no, el humo volverá a tapar el sol.

Lo que viene: un pronóstico tenso

Miro el tablero y veo un empate frágil.

Hamas ha cumplido lo mínimo, pero guarda ases: los rehenes vivos.

Israel suelta presos, pero no suelta el control.

La prórroga del sábado depende de tres cosas:

  • Que Hamas dé señales de vida de los cautivos.
  • Que Netanyahu acepte un repliegue parcial.
  • Que Trump no reviente la mesa con ultimátums.

Si esto falla, la guerra vuelve en días.

Los tanques israelíes ya rugen en la frontera.

El horror en primera persona: torturas de Hamas

  • Golpizas diarias: A Keith Siegel, liberado el 1 de febrero, lo patearon y escupieron sin pausa. “No había agua, ni luz, ni aire”, dijo.
  • Hambre extrema: Liri Albag, exsoldado, comió pienso de burro algunos días. Otros, nada.
  • Tortura psicológica: A Ohad Ben Ami, lo obligaron a ver ejecuciones de compañeros. Salió demacrado tras 491 días.
  • Abuso físico: Marcas de cuerdas y cortes en Eli Sharabi. Lo ataron en túneles húmedos sin comida.
  • Propaganda forzada: Or Levy y otros dieron discursos bajo amenaza, rodeados de militantes.

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