Israel ha intensificado su ofensiva en el sur de Líbano, con la clara intención de tomar el control del territorio al sur del río Litani. La meta es crear una zona tampón que divida esa región y, a su vez, debilite a Hezbolá.
El ministro de Defensa, Israel Katz, fue contundente: «Cientos de miles de personas que residen en el sur de Líbano no podrán regresar hasta que se garantice la seguridad en el norte de Israel». Hasta ahora, han volado cinco puentes sobre el Litani y se ha ordenado la evacuación de todos los habitantes al sur del río. Esto ha dejado a Líbano sin acceso en esa área.
Desde el 13 de marzo, se han destruido viviendas en localidades cercanas a la frontera. El Litani se encuentra a tan solo 30 kilómetros del límite. Israel considera que esta zona es el núcleo de Hezbolá, un bastión chií. Todo esto está vinculado a su lucha más amplia contra Irán.
Victorias israelíes marcan el camino
Recientemente, Israel ha cosechado éxitos notables. Han golpeado fuertemente a Hamás en Gaza y ahora aplican una estrategia similar: eliminar las estructuras utilizadas para ataques y almacenamiento de armas.
Enfrentándose a Hezbolá, ya han tomado control de áreas estratégicas. Han eliminado líderes y desmantelado túneles. Los hutíes en Yemen han perdido barcos y bases debido a los ataques israelíes. Además, Irán ha visto caer a su líder supremo ante las ofensivas conjuntas de EEUU e Israel.
Un alto funcionario israelí afirmaba: Vamos a replicar lo que hicimos en Gaza. Antes contemplaban un alto el fuego. Sin embargo, tras el lanzamiento de 200 misiles por parte de Hezbolá, respaldados por Irán, los planes cambiaron drásticamente.
La zona tampón en marcha
Israel ha desplegado tres divisiones acorazadas y unidades de infantería en la frontera. Refuerzos están llegando y las reservas se han activado. Las incursiones limitadas comenzaron hace dos semanas.
Están destruyendo puentes y carreteras. El objetivo es asegurar territorio, empujar a Hezbolá hacia el norte y eliminar los depósitos de armas en los pueblos, señala un oficial.
En el gráfico interactivo de Reuters sobre infraestructura clave en Líbano e Israel, se puede observar cómo caen puentes y rutas. Israel sostiene que Hezbolá los utilizaba para mover terroristas y armamento.
Amnistía Internacional ha denunciado la destrucción masiva ocurrida en la región. Más de 10.000 estructuras han sido dañadas o destruidas entre octubre de 2024 y enero de 2025. Se han utilizado explosivos manuales y buldózeres, incluso después del alto el fuego declarado en noviembre de 2024. En localidades como Yarine, Dhayra y Boustane, más del 70% de los edificios han sufrido daños.
Imágenes muestran a soldados israelíes colocando explosivos en viviendas, rompiendo caminos y arrasando parques y mezquitas. Ellos argumentan que no había combatientes presentes. La justificación israelí: prevenir futuros ataques ya que esos lugares eran bases operativas para Hezbolá.
Respuesta de Hezbolá y Líbano
Naim Qassem, líder de Hezbolá, respondió: No hay otra solución que la resistencia. Cualquier invasión terrestre será una trampa mortal para ellos. Amenazan con un combate directo si esto continúa.
Por su parte, el gobierno libanés se opone firmemente a estas acciones, considerándolas un castigo colectivo para su población. Piden el desarme de Hezbolá, aunque reconocen que no tienen capacidad para llevarlo a cabo. Trump ha mostrado apoyo a Israel para desarmar al grupo, pero también ha solicitado que no se cause daño al estado libanés mientras negocian un acuerdo post-conflicto.
Más de 800.000 libaneses se encuentran desplazados hasta ahora; ya son 773 las víctimas mortales, muchos civiles inocentes. Las comunidades están aisladas; si bien Israel evita atacar el aeropuerto internacional de Beirut, otros puentes están bajo fuego constante.
La historia parece repetirse: Israel ocupó esta región hasta el año 2000. La Línea Azul establecida por la ONU delimita la frontera actual; la resolución 1701 exigía que Hezbolá se retirara al norte del Litani, pero no lo hicieron. Se han documentado miles de violaciones por parte israelí.
Las elecciones programadas para mayo del 2026 han sido aplazadas debido al conflicto actual, mientras la violencia aumenta las divisiones sectarias entre la población.
| Daños clave en sur de Líbano |
|---|
| Estructuras afectadas: +10.000 (casas, mezquitas, cementerios, carreteras, parques) |
| Pueblos más golpeados: Yarine, Dhayra, Boustane (>70% destrucción) |
| Métodos utilizados: Explosivos manuales, buldózeres (incluso bajo control israelí) |
| Desplazados: >1 millón (20% población) |
| Muertos: >1.000; heridos >2.500 |
¿Hacia dónde va?
Una ocupación prolongada podría beneficiar a Hezbolá, advierte un análisis del think tank británico Chatham House; les permitiría reagruparse y ganar apoyo popular dentro del país. El estado libanés enfrenta un riesgo inminente de colapso.
Israel mantiene su postura firme al no permitir que los residentes regresen hasta garantizar su seguridad en el norte del país; mientras tanto, Hezbolá asegura que defenderán su territorio con uñas y dientes. El gobierno libanés ha desplegado tropas en Beirut con la esperanza de calmar las tensiones crecientes.
La creación de esta zona tampón parece estar tomando forma rápidamente y podría prolongarse en función del conflicto con Irán, aunque también podría desencadenar una guerra aún mayor. El sur del país queda así al borde del abismo.
