No más Mentiras

Antonio García Fuentes

La deuda pública y la inutilidad política

La deuda pública y la inutilidad política

La denominada “deuda pública” y que no sólo alcanza al Estado, sino a todos los estamentos estatales, incluidos ayuntamientos o municipios; yo la entiendo como un medio a emplear transitoriamente; y sólo en casos, desesperados o imprescindibles por las causas que sean; pero nunca como se viene empleando en España (y otros países) que lo viene haciendo de forma ya “descontrolada” y por tanto nociva por demás.
Un país o cualquiera de sus entidades menores y públicas, no son otra cosa que “empresas o a lo sumo familias agrupadas”; las que como tales, deben atenerse a sus propios recursos; incluso ahorrando en vez de malgastar fondos que no tienen, puesto que el resultado si esos derroches se mantienen, es la quiebra o el desastre en que muchos “entes o entidades”, ya están.
La familia o el individuo “aislados”, no se pueden permitir, “esos lujos irresponsables que sí que mantienen y sostienen los aparatos estatales u oficiales”; puesto que de hacerlo, el individuo, la familia, o empresa privada; irían a la ruina, a la quiebra total, al embargo de bienes, subasta de los mismos; y los promotores de todo ello (los antes propietarios) terminarían en la penuria, muchas veces incluso como, parias, “en la cuneta” y como mendigos, de los que ya hay abundancia “en las cunetas de las denominadas sociedades desarrolladas”, las que también producen su lumpen de mendigos y expulsados de la sociedad.
El Estado y sus organismos ya citados, no caen en esas penurias, puesto que al ser como tales; lo que ocurre es que sus deudas, pasan a los habitantes de los mismos, los que “sin comerlo ni beberlo”; tienen que cargar con los estropicios de los malos gobiernos oficiales, que han tenido que soportar; por ello y en lo relativo a mi país (España) la deuda pública que mantiene en la actualidad y la que globalmente da unas cifras atroces; ello ya está endeudando, no sólo a los habitantes que hoy vivimos, sino a los incalculables (“hijos, nietos, biznietos”) aún por nacer, incluidos niños y jóvenes que aún no se han enfrentado a la vida como adultos.
Todo ello se puede considerar como un crimen social; pero que no se considera así, ni se arbitran leyes para que esos derroches no se produzcan; puesto que como antes digo refiriéndome a las familias, empresas privadas, o al simple individuo; estos deben gastar no incluso lo que disponen; sino que sabiamente han de ahorrar lo que puedan cada día, para ir reuniendo reservas para tiempos peores, o incluso desastres que pudieran venir. O sea, ni más ni menos que lo que hace la propia Madre Naturaleza, con todas sus manifestaciones de vida; donde y no sólo los animales de sangre caliente, obran de esa forma natural, donde “gastan lo mínimo y guardan reservas para épocas más duras y donde saben, por instinto, que les van a faltar recursos en épocas posteriores”.
La deuda pública hoy se emplea para tapar la inutilidad de los políticos que no saben administrar los recursos de la nación y la emplean; puesto que tras saquear al contribuyente, necesitan más dinero, para costear sus desaciertos; y poco les importa la carga que dejan tras de ellos; por ello debieran estar en la cárcel y no donde están. La deuda pública sólo es justificable, tras unas catástrofes sufridas y que son de tal envergadura, que los recursos propios no lo pueden paliar.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y
http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes

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Antonio García Fuentes

Empezó a escribir en prensa y revistas en 1975 en el “Diario Jaén”. Tiene en su haber miles de artículos publicados y, actualmente, publica incluso en Estados Unidos. Tiene también una docena de libros publicados, el primero escrito en 1.965, otros tantos sin publicar y mucho material escrito y archivado. Ha pronunciado conferencias, charlas y coloquios y otras actividades similares.

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