No más Mentiras

Antonio García Fuentes

Ladrones: ¿Qué devuelven de lo robado?

Ladrones: ¿Qué devuelven de lo robado?

No se necesita ser muy inteligente, para no poder explicarse lo que ocurre en los juicios de ladrones y donde en los procesos se llegan a acumular “montañas” de papel, cantidades enormes de dinero robado y al final, cuando se dicta sentencia apenas aparece nada de lo robado y a los que condenan (que muchos se escapan no sabemos el porqué de ello) lo hacen en muy cortas penas; lo que no les impide a la mayoría, seguir teniendo una vida muy desahogada, seguro que fruto de los robos realizados y cuyas cuantías o capitales, los tienen en lugares seguros.
Con lo sencillo que sería, una vez demostrado el robo que fuere, meter en la cárcel al ladrón y de inmediato a trabajos forzados (si no es ello legal se legaliza y punto) y llamado por el juez, preguntarle por el producto del robo y donde lo tiene; y caso de “hacerse el tonto” y no decirlo, que siguiera en trabajos forzados hasta que depositase lo robado en la mesa o bajo el control del juez, más la multa que corresponda por el hecho delictivo; momento que marcaría el inicio del proceso judicial, sin que ello interrumpiese esos trabajos forzados ya referidos. O sea y más claro, que si no aparece la totalidad de lo robado, no hay juicio, lo que en sí, significaría “cadena perpetua y sin apelación posible”.
Y he dicho trabajos forzados y de la forma más natural que a mi mente vienen esas palabras, puesto que desde siempre, hasta las personas honradas han tenido que estar “forzadas” a trabajar para obtener su sustento o cuidar sus intereses; puesto que el trabajo y el esfuerzo es consustancial al ser humano… incluso los delincuentes, de alguna manera “tienen que trabajar para realizar sus fechorías”.
Si de verdad hubiese leyes sencillas y contundentes, seguro que muchos de los delitos que hoy se cometen no se cometerían; sencillamente por cuanto y como dice el viejo dicho del común del pueblo… “el miedo guarda la viña”.
Pero mientras se sigan con estos “líos tan liados” y donde hay brechas para solucionar muchas cosas que no debieran serlo; los ladrones y demás delincuentes, están mucho más protegidos que las personas honradas; y a la vista están los múltiples casos de indefensión y donde los que de verdad debieran ser castigados con la máxima severidad, al final salen indemnes o con tan pocos daños, que ello les permite seguir de por vida la carrera delincuencial que muchos y desde niños emprendieron; incluso estimulados por sus mayores, puesto que debido a esas leyes que no sirven para nada, al niño delincuente se le exime de cargos y penas que son muy discutibles, puesto que un delincuente “en edad de delinquir”, sabe lo que hace y define perfectamente lo que está haciendo bien o mal dentro de las leyes que rigen a los hombres en este planeta; eludir ello es de una idiotez digna de mejor causa.
Asombra leer cada día, los robos descubiertos y las cantidades asombrosas que suman, pero nunca aparece la noticia de que tal o cual ladrón, que fuera descubierto desde tiempo atrás, devolviese cantidad alguna de lo que en su día robó… y no me hablen de malversación, derivación y tantos subterfugios como se emplean con palabras absurdas, puesto que todo el que se queda con algo que no es suyo, es un ladrón y hay que emplear esa palabra y al hecho significarlo como un robo, puesto que robar es llevarse con malas artes lo que no es de uno.
La delincuencia abunda por lo blando de las leyes y la farragosidad de las mismas, lo que permite todos los abusos y latrocinios que se cometen, sobre todo en “la delincuencia de guante blanco”, la que antes de emprender sus sucios negocios y por tanto delictivos, estudian las leyes para en su momento saber por dónde eludirlas o quedar libres de incluso acusación alguna.
Por descontado que la fianza no debe existir en ningún código legal, puesto que ello es el salvoconducto para que el que tenga dinero, eluda de inmediato el estar en la cárcel, como un preso más. Y esto último es otra cosa a tener en cuenta… ¿por qué y dentro de una cárcel pueden tener privilegios absurdos unos sí y otros no… por cuanto el dinero se lo permite? Esta es otra aberración más a tener en cuenta; la cárcel debe ser lo más ingrata posible, precisamente para que el que entra en ella y logra salir, no le queden ganas de volver… “Ahora si a algunos la cárcel les resulta incluso más cómoda que la libertad, pues ocurre lo que ya ocurriera aquí en España a un tal “Taguas”, que cuando salía de la trena, delinquía de nuevo para entrar de inmediato, puesto que el desgraciado o ya deshecho humano, encontraba la cárcel como el mejor de los hogares de este mundo, ya que allí lo alimentaban, daban cobijo, vestían y cuidaban sus enfermedades sin esfuerzo o costo alguno”.
Aquello tan idiota de que… “hay que odiar al delito y compadecer al delincuente”; es de tal grado de idiotez, que no merece ni la risa; al que hay que repeler y significar todo cuanto se pueda, es al delincuente, que es el que produce el delito y al que hay que castigar con la máxima ejemplaridad, para que al salir de la cárcel se regenere y se integre… “como la mayoría y sin delinquir, tuvimos que hacer y muchos desde muy niños, por cuanto la situación y necesidades eran de tal grado que nos obligaron a ello… ¡Y no pasa nada! Es el propio individuo el que tiene que estimularse a sí mismo”.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

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Antonio García Fuentes

Empezó a escribir en prensa y revistas en 1975 en el “Diario Jaén”. Tiene en su haber miles de artículos publicados y, actualmente, publica incluso en Estados Unidos. Tiene también una docena de libros publicados, el primero escrito en 1.965, otros tantos sin publicar y mucho material escrito y archivado. Ha pronunciado conferencias, charlas y coloquios y otras actividades similares.

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