No más Mentiras

Antonio García Fuentes

«Ha muerto Aníbal»

“Ha muerto Aníbal”

Ha sido algo muy importante y sentido por mí; puesto que “Aníbal” fue para mí, mi mejor compañero en los últimos quince años; fue el fiel amigo que nunca se encuentra, fue algo así como un pequeño hermano y como tal, un miembro más de mi familia; fue un inolvidable “regalo” que mis hijos hicieron en 2006 a mi ya difunta esposa; fue “alguien” tan importante para mí, que ayer y al saber “la sentencia”, lloré como pocas veces he llorado en mi vida; puesto que ayer lunes fue sentenciado a la mejor muerte que merecía, quién ya llevaba varios años, enfermo crónico, ciego o casi ciego, pero vital hasta el día anterior a su muerte, puesto que ese fue, el último día que junto a mí, y animándole a subir, subimos juntos los veintidós escalones, que separan nuestra vivienda del nivel de la calle; cosa que hacíamos hace años, por cuanto “mi médico”, me dijo que hacer ello era muy conveniente para mantener la masa muscular, cosa que hacía junto a él, por lo que por tres veces al día, subíamos y bajábamos esa escalera de un primer piso sin ascensor; y por fin, lo digo… “Aníbal fue un precioso Yorkshire que alegró mi vida, reitero, durante casi quince años” y que muere tres días antes de yo cumplir los “ochenta y dos agostos”. Descanse en paz este ser vivo, al que Dios debe tenerle un buen sitio o lugar en “la otra vida”; puesto que si se nos dice, que la tiene para nosotros; “los otros animales” (“dicen que superiores”) por igual y puede que por mayor motivo, debe existir otro lugar igual, para estos pequeños o grandes animales, de esta raza tan variada y que tanto servicio ha prestado y presta, al “homo sapiens”; siéndoles al propio tiempo, su mejor y fiel amigo, el que admite casi todo del que normalmente decimos, “es su amo”. Y digo esto, de “esos cielos”, puesto que fue el propio papa católico anterior (Juan Pablo II) el que públicamente reconoció que los perros (no sé si otros animales también) tienen alma y si el alma es inmortal, como se nos asegura, “el alma de mi fiel Aníbal debe ya estar en algún lugar esperándome a que yo vaya a buscarlo, puesto que por mi edad, no creo me falto mucho para ese viaje”.

Ayer fue llevado a la clínica veterinaria; y tras todos los exámenes que le hicieron, la veterinaria (es mujer) dijo que ya los días de Aníbal tocaban a su fin; y que lo mejor sería sedarlo profundamente para luego inyectarle “el veneno” que le ocasionaría la muerte y para que así no sufriera más, puesto que según ella, llevaba tiempo sufriendo dolores intensos (lo que soportó muy bien, puesto que a mí no me manifestó ningún síntoma o gruñido de que estaba en “las últimas”; cosa que le dignifica mucho más, puesto que lo supo sufrir en silencio) y que lo mejor ya, era que acabara su vida, fuese incinerado y a recordarlo con el sentimiento que lo haré y que no olvidaré nunca, quedándome también fotografías que tendré a la vista mientras viva.

Debo también decir que éste ya es, “mi tercer perro que entierro”; aunque a éste, “no me han dejado hacerlo”, puesto que por “ley” debe ser cremado; no entendiendo ello, puesto que los otros dos, junto a cuatro gatos más, “duermen”, al pie de centenarios olivos, donde en su día fueron enterrados “amorosamente” y envueltos en sudarios improvisados, en un pequeño “campo de olivos que poseo”; y lo fueron así, por cuanto entiendo que “sus cuerpos”, eran un regalo alimenticio para esos árboles, que son un símbolo para nuestra civilización, y además, es “el principal árbol de mi tierra”, que la cubre “un mar de olivos”, que asimismo producen la mayor cosecha de aceituna y aceite “de aceituna”, de todo el mundo. Por tanto siento esta frustración, que por mucho que me la expliquen los que dicen saber, no tiene sentido, puesto que la madre tierra regenera mucho mejor que los otros sistemas inventados, “pero la ley dicen que es la ley”.

El primer perro lo llamé “Ciro”, en recuerdo de un emperador oriental que fue el fundador de su imperio; “vean en la red una elegía que le escribí, titulada, “Adiós a Ciro”. La segunda, fue una perra “Fox terrier” y a la que mi hija mayor (María) le impuso el nombre de “Dido” (ver notas abajo) y con la que también pasé unos años agradables; y el tercero el que cito arriba… También he tenido canarios, alguno de ellos, el último, me vivió alrededor de veinte años; por todo ello, creo haber cumplido con “los amigos del hombre”, por tanto ya no tendré más; y sus recuerdos me confortarán y compensarán de los contratiempos que me causaran, nunca graves… puesto que finalmente diré que… “un perro o cualquier otra mascota, nunca pide ir al domicilio al que la llevan, por tanto sepa el que adquiere esa obligación (que lo es) que si lleva un animal a casa, contrae la obligación de cuidarlo mientras viva, y como un miembro más de su familia; si no lo asume o entiende así… mejor que no lo haga. Amén.

NOTAS:
En 1990, Su Santidad Juan Pablo II, proclamó que “los animales poseen un alma y los seres humanos deben amar y sentirse solidarios con nuestros hermanos menores”. Incluso, él llegó a decir que todos los animales son “fruto de la acción creadora del Espíritu Santo y merecen respeto”; y que están “tan cerca de Dios, como lo están los humanos”.

Ciro II el Grande (circa 600/575 – 530 a. C.) fue un rey aqueménida de Persia (circa 559-530 a. C.) y el fundador del Imperio persa aqueménida (en persa antiguo: Haxāmanišiya), tras vencer a Astiages, último rey medo (550 a. C.) y extender su dominio por la meseta central de Irán y gran parte de Mesopotamia. Sus conquistas se extendieron sobre Media, Lidia y Babilonia, desde el mar Mediterráneo hasta la cordillera del Hindu Kush, con lo que creó el mayor imperio conocido hasta ese momento.

DIDO: En fuentes griegas y romanas, Dido o Elisa de Tiro (en fenicio Eliša, ‘Išt) aparece como la fundadora y primera reina de Cartago, en el actual Túnez. Su fama se debe principalmente al relato incluido en la Eneida del poeta romano Virgilio.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)

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Antonio García Fuentes

Empezó a escribir en prensa y revistas en 1975 en el “Diario Jaén”. Tiene en su haber miles de artículos publicados y, actualmente, publica incluso en Estados Unidos. Tiene también una docena de libros publicados, el primero escrito en 1.965, otros tantos sin publicar y mucho material escrito y archivado. Ha pronunciado conferencias, charlas y coloquios y otras actividades similares.

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