Ocio y Cultura
Amador Mohedano RS

Acostumbrado a vivir entre algodones, ahora su vida transcurre entre espinas de rosas. Amador Mohedano está arruinado

Amador Mohedano no levanta cabeza. El hermano de la fallecida Rocío Jurado ha roto su silencio después de varios meses hablándose sobre sus problemas monetarios para narrar en primera persona su delicada situación económica.

No cuenta con un trabajo fijo y asegura que vive de lo que trae a casa su pareja, Jaqueline.

«Estoy arruinado. Yo no tengo un trabajo fijo, no tengo una pensión todavía que pueda cobrar y la vida se hace un poco difícil de sobrellevar», ha confesado el hermano de la más grande en la revista «Semana».

Asegura que no hacen grandes derroches de dinero y que se ha quitado de muchas cosas: «Vivimos con potajes, que es lo que engorda». Amador Mohedano se pega como una lapa a su amiga Jacqueline para 'ahogar' las penas

Vive en el campo, muy alejado de los lujos y el derroche, no sale y no tiene contacto con sus amigos. Se pasa todo el día trabajando la finca Los Naranjos que le dejó su hermana en herencia, su único consuelo en estos momentos tan difíciles.

La parte que heredó ha sido embargada por Hacienda por la deuda que tiene que, actualmente asciende a 237.000 euros, además de los 11.000 euros que le debe a la Seguridad Social. Una decisión con la que Mohedano lloró mucho, según recoge ABC.

Los otros 16.000 metros de la casa están en posesión de su hermana Gloria, de la que asegura que no le dejará en la calle y le seguirá permitiendo vivir allí y seguir trabajando la finca que un día fue el refugio de una familia unida y bien avenida.

La muerte de la gran Rocío Jurado el 1 de junio de 2006 fue el principio del fin para su familia.

La cantante mantenía unido al clan pero con su ausencia, la familia está más fragmentada que nunca. Precisamente, Amador Mohedano no ha tenido reparos en hablar sobre el enfrentamiento de Rocío Carrasco con sus hijos, asegurando que se ha equivocado mucho.

«Lo que ha hecho Rocío con sus hijos de un tiempo para acá no tiene nombre».