El presidente del Congreso, José Bono, considera "absolutamente inaceptable" establecer una comparación entre el aborto y la pederastia y está convencido de que el prefecto de la Congregación para el Culto Divino, Antonio Cañizares, "si hoy tuviese que hacer" las declaraciones sobre estas cuestiones que realizó la semana pasada "las matizaría".
Bono se pronunció así antes de participar en el curso "Ética y futuro de la democracia", en la Universidad San Pablo CEU, de Madrid, cuando se le preguntó por las palabras del cabeza de lista del PP a las elecciones europeas, Jaime Mayor Oreja, quien vino a respaldar la opinión de Cañizares al afirmar que lo primero que hay que garantizar es la vida.
El presidente del Congreso rehusó abundar en las declaraciones de Mayor Oreja y se limitó a comentar las de Cañizares. "Hoy en la Cope han dicho que las declaraciones de Cañizares habían sido un fiasco, un error gravísimo, por no decir algo más. Todo el mundo tiene derecho a opinar --agregó--, pero creo que el cardenal Cañizares si hoy tuviese que hacer esas declaraciones las matizaría".
En este contexto, comentó que con sus palabras el cardenal pudo "evocar un grado comparativo entre el aborto y la pederastia que es absolutamente inaceptable".
El presidente del Congreso también señaló que, al reivindicar la laicidad de Europa, José Luis Rodríguez Zapatero "no se refería a sus orígenes", porque, a su juicio, está claro que "la historia de Europa no podría entenderse al margen del cristianismo".
Preguntado si su partido estaba faltando al respeto al candidato del PP, Mayor Oreja, por el hecho de ser cristiano, Bono aseguró que "no se debe faltar al respeto a nadie sea católico, musulmán o agnóstico". Y añadió que, como cristiano que es, está convencido de que "ningún ser humano está por encima de otro".
Pero tamibén precisó que "la fe no es un certificado de posesión de la verdad", al menos en el ámbito público. Por eso, alabó la figura del cardenal Tarancón por "decir no a un partido demócrata cristiano" que representase a los católicos en la vida pública. Y añadió: "Lamento que la Iglesia tenga partido. Yo soy de Tarancón".
Tamibén se le preguntó sobre le tema del aborto y, en concreto, si cree que hay vida desde el momento de la concepción. Y Bono contestó que "hasta el siglo XIX, la propia Iglesia admitía que tenían que pasar 24 semanas en el caso de los hombres y 40 en el de las mujeres para que adviniese el alma racional".
Ya en la conferencia, Bono se definió como "socialista, español y autónomo". Y precisó: "Los socialistas no tenemos catecismo. Yo creo en Dios a quien no veo, pero no en los periodistas o enb los curas o en los obispos a los que veo. ¡Cómo voy a creer en los obispos a los que veo!". Y, además, rompió una lanza en favor de los políticos y aseguró que "el desprestigio de la política procede de los 40 años de dictadura".
Bono puntualizó que le importa más "el componente de fe que el dogmático", aunque para algunos pueda ser "molesto, tanto de un campo como de otro", ya que, ha afirmado, "muchos creen que un buen socialista debe ser ateo".
Ha insistido en que él profesa la religión "del amor", con lo que se ha remitido así a unas palabras que le dirigió el entonces presidente de UNICEF, Joaquín Ruiz Giménez, que también fue procurador de las Cortes franquistas.
Precisamente de los procuradores ha resaltado su comportamiento "patriota" durante la Transición porque asumieron como bueno el cambio político.
Sobre la reforma política, Bono ha reconocido que la izquierda se "equivocó" y demostró "torpeza" al pedir la abstención en el referéndum celebrado en diciembre de 1976, en el que salió respaldada por el 94,2 por ciento de votos.
De la Transición, ha destacado dos "paradojas" que la marcaron, la primera relacionada con las "legitimidades problemáticas" derivadas del nombramiento de Don Juan Carlos como Rey de España por parte de Franco. Rey que, a juicio de Bono, se ha convertido con el tiempo en el monarca constitucionalista "más legítimo".
Esta paradoja, ha apuntado el ex presidente de Castilla-La Mancha, afectó también a las comunidades, y ha situado en la fórmula del "café para todos" el nacimiento del Estado autonómico, que ha dado lugar al periodo de "libertad más largo" de la historia de España.
Por ello, ha pedido no olvidar que el estado autonómico "nació como nació" y que, aunque algunas comunidades como Castilla-La Mancha nunca pidieron la autonomía, se "tropezaron" con ella.
La segunda paradoja de la Transición, ha proseguido, radica en el "verdadero protagonista olvidado", el pueblo español, sin cuya presión, que hacía insostenible el régimen de la dictadura, no hubiera sido posible la libertad.
Esta presión fue interpretada "con inteligencia" por el ex presidente del Gobierno Adolfo Suárez, cuya "sagacidad" y "generosidad" ha destacado, aunque muchos fueron "especialmente duros" con él.
Ha lamentado que se produzca la "no pequeña paradoja" de que Suárez no pueda recibir ahora "el afecto y el cariño de quienes no se lo dimos cuando más lo necesitaba".
Tras insistir en que la Constitución fue fruto del acuerdo y el consenso, Bono ha pedido retomar "valores colectivos" y alejarse de "ideas esencialistas de España, Cataluña y País Vasco" porque España "no es algo que nos tiene, sino que tenemos".
"Quizá algunos no quieran la Constitución porque son tan contrarios a esa radical igualdad que son contrarios a la España que garantiza esa igualdad".
Pese a que a alguien pueda "incomodarle" lo español, ha asegurado que el castellano no corre "ningún peligro" y ha instado a no utilizar las lenguas como instrumento de enfrentamiento, sino "para entenderse".-