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«Cuando Losantos se pierda en la noche de los tiempos, ABC seguirá»

Daniel Forcada, Lunes, 16 de enero 2006

José Antonio Zarzalejos ha cumplido su primer mes como nuevo director de ABC, periódico que ya dirigió entre 1999 y 2004. Una nueva etapa que promete no será “una segunda parte”. No adelanta acontecimientos, pero asegura que va a adaptar el periódico a nuevos cambios. La clave, en un tiempo de trincheras mediáticas, es  “la centralidad, la fidelidad a los compromisos del diario y la diversificación temática”. 
{p}Tras 15 meses fuera, ¿cómo afronta esta segunda etapa en ABC?{/p}
{r}He hecho el propósito de no repetirme a mí mismo. La dirección de un periódico es un ejercicio permanente de adaptación. Sin adelantar acontecimientos que serán anunciados a su debido tiempo, adaptaré el periódico a una etapa nueva. Ésta no va a ser una segunda parte.{/r}
{p1}Tras la marcha de Anson y la llegada de Vocento, ¿ABC ha encontrado ya su sitio o sigue redefiniéndose?{/p1}
{r1}Anson tenía el periódico en la marginalidad, en la caricatura. ABC solo tiene que parecerse a sí mismo: un periódico liberal, con una alta estima por la cultura y con pocos, pero muy asentados, principios. ABC tiene una clara vocación por hacer un periodismo de mayorías.{/r1}
{p1}¿Es fácil quitarse viejas etiquetas?{/p1} 
{r1}Un periódico con 103 años, que ha sobrevivido a distintos regímenes, crisis y tiempos adversos es natural que tenga apriorismo para bien y para mal. Pero sigue siendo el tercer periódico nacional en difusión y la referencia cualitativa más importante de la derecha democrática y liberal española. Ahora el reto es profundizar en los elementos de centralidad, incorporar más lectores y reforzar su capacidad de referencia.{/r1}
{p1}¿Cómo piensa conseguirlo?{/p1} 
{r1}Con información de calidad, rigor y con una gran diversificación temática. {/r1}
{p1}Un reto complicado ahora que volvemos al periodismo de trincheras.{/p1} 
{r1}ABC tiene su propio proyecto y no va a rebufo de ningún otro. No entra ni en enfrentismos, ni en trincheras. No participa ni del sectarismo de unos, ni del energumenismo de otros.{/r1}

{p1}Esta actitud irrita a personas como Federico Jiménez Losantos. ¿Ha tenido algún enfrentamiento con él?{/p1}
{r1}Le eché de ABC y me parece natural supure por la herida. Le gustaría estar en el periódico. ¿Qué le vamos a hacer? Tengo una receta que me funciona muy bien: primero, no le escucho. Segundo, no me importa lo que diga porque yo me debo a ABC.{/r1}
{sumario} «ABC tiene su propio proyecto y no va a rebufo de ningún otro»{/sumario}
{p1}Decía recientemente que el periodismo ha dejado de ser fiable por haberse confundido con el poder.{/p1} 
{r1}Periodismo y poder son como agua y aceite. En este país, en general, hay una excesiva connivencia entre el poder político y económico y el periodístico. El periodista tiene que ser reactivo a los halagos del poder. No tiene que ser el florero de las reuniones y de los actos sociales. No debe permitir considerarse una autoridad en el ámbito político. Tiene que ser más marginal y estar menos en el establishment. ¿Por qué los directores y los grandes periodistas tienen que invitar a su casa a comer a los políticos? ¿Por qué tienen que viajar juntos de vacaciones?{/r1}
{p1}¿Y en la práctica es fácil?{/p1} 
{r1}Lo práctico hasta niveles que algunos podrían considerar estrictísimos. He tratado con muchos políticos y no creo que ni siquiera dos relevantes puedan decir que hayan pisado mi casa o yo la suya.{/r1}