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Un catedrático reivindica al pionero español inventor del helicóptero

SEPLA/EFE, Viernes, 23 de junio 2006
El aeronáutico José Luis López, único catedrático en helicópteros español en décadas, reivindicó hoy la figura de Federico Cantero Villamil, madrileño que ultimó un helicóptero en 1936, 2 años antes que el famoso ucraniano Igor Sikorsky, pero no pudo patentarlo al estallar la Guerra Civil.

La avanzada contribución a la ciencia aeronáutica del español, "ingeniero de caminos destacadísimo, que fue inspector general y alcanzó los más altos grados de reconocimiento", acabó así truncada y relegada al olvido por "desafortunadas casualidades", un "infortunio histórico" que López apostó por corregir en el contexto de las III Jornadas Aeronáuticas de Gran Canaria.

Sesiones en las que, al ofrecer una conferencia sobre la historia de la investigación aeronáutica nacional subtitulada "Una tradición de España para el siglo XXI", insistió en subrayar la necesidad de recuperar la figura de Federico Cantero Villamil, que recalcó es equiparable a la del sobradamente conocido inventor del autogiro, Juan de la Cierva.

Un famoso científico que llegó a acumular en toda su carrera "veintitrés patentes aeronáuticas, exactamente el mismo número que Cantero Villamil", precisó como prueba de la importancia de la labor del segundo José Luis López, recientemente retirado de la docencia que a lo largo de 52 años impartió en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Aeronáuticos de la Universidad Politécnica de Madrid.

Escuela especializada en la que, sin embargo, "nunca jamás llegué a oír de Federico Cantero" pese a los muchos años pasados en sus instalaciones, destacó el catedrático, que consideró que ese hecho, así como el desconocimiento general que hay sobre los inventos del madrileño, muchos de ellos absolutamente pioneros en su época, constituyen "una injusticia histórica".

Ese olvido es "inconcebible a inaceptable", ya que, aunque el inventor, nacido en 1874 en Madrid y fallecido en 1946 en la misma ciudad, "era un ingeniero de caminos picado por el gusanillo de la aeronáutica" y no un profesional exclusivo de la segunda ciencia, "ya ensayó rotores de helicóptero desde principios del siglo XX, mientras hacía caminos en Zamora, y en 1910 proyectó un avión".

"Pero es que, además -reiteró López-, no hay que olvidar que se adelantó a muchos genios conocidos de otros países que se han hecho inmortales por inventar helicópteros como el suyo a partir de 1938, cuando él había comenzado a desarrollar su prototipo en 1935 y ya lo tenía prácticamente ultimado en 1936".

"Lo que pasa -relató- es que, lamentablemente, su trabajo quedó paralizado al estallar la Guerra Civil, ya que el alzamiento de Franco le pilló en la zona nacional, cuando trabajaba en Segovia como ingeniero de caminos, y su oficina, donde tenía los planos y demás materiales de su invento, estaba en Madrid, adonde no regresó finalmente hasta 1939".

Ese año pudo retomar su proyecto, construyó su prototipo y en 1940 registró la correspondiente patente, si bien ya en un momento en que, a consecuencia del fortuito retraso que le supuso la contienda española, el ucraniano Igor Sikorsky ya preparaba una próxima producción en serie de sus aparatos en Estados Unidos y similares circunstancias se daban en otros países como Francia.

Ello no ha de ser razón, según José Luis López, para que la aeronáutica española deje de recuperar el patrimonio histórico patrio que conforman la personalidad y el legado de Federico Cantero Villamil.

Una recuperación que avanzó preparan los descendientes del inventor, afincados en Gran Canaria, que preparan un libro sobre la historia y la persona del inventor que López dijo confiar en que sea publicado "lo antes posible".


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