Rafael Torres, periodista y escritor

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«Los dos últimos años en la tertulia de María Teresa Campos fueron infernales»

Periodista Digital, Lunes, 31 de enero 2005
Rafael Torres pertenece al equipo fundacional de El Mundo, aunque no al equipo directivo. Adora la palabra libertad, tiene la manía del café muy caliente, su lugar preferido es Madrid, considera a Valle-Inclán un maestro, admira la sencillez, detesta la chusma, se refiere a Bush como una pesadilla y a la Tercera República como un sueño.  Al otro lado del teléfono se somete a las preguntas de la entrevista como si estuviera en el salón de su casa, con confianza y la palabra reposada, incluso hacer una crítica feroz a la situación que viven  los periodistas, algunos por decisión propia, porque les da la gana. 

¿Cómo ve la situación de los
FICHA
Rafael Torres (1955, Madrid) Universidad Complutense de Madrid. Ha desarrollado diversos géneros, como poesía, narrativa, ensayo o biografía, y en la actualidad sus obras históricas sobre la Guerra Civil ocupan un lugar destacado en la llamada recuperación de la memoria.
Ganador del Premio Ateneo por su libro ‘Los naúfragos del Stanbrook”, participa actualmente como contertulio en los programas de Ana Rosa Quintana (Tele 5) y ’Lo que es la vida’ (Radio Nacional). Es colaborador permanente de El Mundo.
Rafael Torres (Madrid, 1955), escritor y periodista (universidad Complutense de Madrid), publica desde hace quince años sus columnas diarias en más de treinta periódicos de toda España abonados a la agencia que los distribuye (OTR-Europa Press). Asimismo escribe desde su fundación en el diario EL MUNDO, colabora en la revista "Interviú" y participa como analista en programas de radio ("Lo que es la vida", RNE) y de televisión, El Programa de Ana Rosa Quintana, Telecinco.

Autor de casi treinta libros de géneros diversos (su novela "Ese cadáver" se ha convertido en un acontecimiento literario en Francia y está incluida en los programas de estudio de varias universidades de ese país), ha dedicado sus últimas creaciones literarias a la Guerra de España y a sus interminables consecuencias. Escritor, pues, de la Historia en la mejor tradición española de Galdós, Baroja, Valle Inclán, Eduardo de Guzmán o Daniel Sueiro, completa con "Desaparecidos de la Guerra de España: 1936-?" la pentalogía sobre la Guerra que también integran "El amor en tiempos de Franco", "Ese cadáver", "Los esclavos de Franco" y "Víctimas de la Victoria", estos dos últimos con notable éxito editorial. Ganador del Premio Ateneo por su libro ‘Los naúfragos del Stanbrook”.
periodistas?


No es exactamente mi diagnóstico, es lo que cualquiera puede ver. Hay un cierre de filas en los distintos medios y una gran parte de los profesionales de los medios cierran filas según las consignas de cada momento, de los intereses que esos medios defienden, intereses que trascienden lo puramente periodístico.

¿Pero son los periodistas los que cierran filas o los que se ven obligados a cerrar filas afectando la libertad de expresión y la libertad del ejercicio de la profesión?

Es que no se puede hablar de libertad de expresión en España, el periodista en España no es independiente. Hay excepciones, pero muy pocas. Es así y a mí me da muchísima lástima. Yo adoro esta profesión porque es tan importante como es poner a la sociedad en comunicación consigo misma. Como son entre las cosas que pasan y la gente que tiene que enterarse, me parece un gran pecado, por emplear una palabra de moda, el corromper el intermedio y manipular ese mensaje, la transcripción de la realidad. Vemos como España está bien, está en paz, está tranquila y sin embargo, y naturalmente los periodistas que lo hacen, crean por orden, por encargo un clima que traslada a la sociedad una realidad que no existe que es ese enfrentamiento, esa crispación.

¿Los medios caminan entonces por un camino distinto al que ocupa la ciudadanía?

Sí en general, con todas las excepciones que sean menester, yo creo que los medios de comunicación no están de parte de la sociedad, digamos que no sirven tanto a la sociedad como a otros intereses.

¿Cómo ve la pugna desmedida que tiene la Ser y la COPE?

Me parecen guerras irrelevantes. La realidad, la cosas, la política, el bienestar de la gente tienen verdadera importancia, pero las peleas internas de grupos no sé que dirimen. No entiendo como los periodistas, que somos compañeros todos, entramos en esas guerras que en realidad son guerras de empresas.

Pero sin embargo los medios de comunicación siguen siendo determinantes en la sociedad, ¿o no?

Sí, pero lo son en la medida en que son leales a la misión que tienen encomendada. La misión de los periodistas es la búsqueda de la verdad y la transmisión de la verdad.

¿Estamos dando la espalda a esas verdad?

Pues sí, se busca lo que conviene, se parte ya de la verdad que se quiere encontrar y depende del medio donde trabajes o de tu propia ideología, encuentra la verdad que quiere, que por supuesto no suele tener el menor parecido con la verdad.

Y existen líderes en los medios que profundizan a su juicio este tipo de ejercicio de la profesión?

A mi no me gusta personalizar. A mí Federico Jiménez Losantos me parece un ultra. Es decir un apersona que siempre está buscando la parte mala de las cosas y falta al respeto a las personas, insulta, descalifica, divide en buenos y malos, casas que todas ellas me producen una gran aversión. No entro a calificarle como profesional, yo no soy quien para hacerlo. Aunque como es natural no soy un seguidor asiduo de sus arengas, pero me parecen que hacen daño como todo lo malo que hace daño.

Frente a este panorama que me estás dibujando y que es tu opinión ¿en que va a terminar todo este clima? ¿Cuál es el peligro? ¿O es una batalla solo entre unos pocos?

Exacto, tu lo has dicho. Es una batalla entre ellos.

¿Y cómo se superará esa situación?

Lo tendrán superar ellos. Esas guerras están en sus mentes calenturientas, en sus intereses espurios, pero no están en la vida cotidiana de las personas que lo que quieren es bienestar, lo que quieren es libertad, dignidad. Que se les trate como personas adultas, como ciudadanos que hacen uso de la suprema soberanía, que no se les tome por idiotas. La gente ha aprendido mucho. Y con una historia tan trágica como la que ha tenido España no quieren ni oír de hablar de enfrentamientos entre buenos y malos. Quien secunda esa movida no ama a su país.

Desde el punto de vista personal, ¿cómo te sientes en los medios en que colaboras? ¿sientes libertad o presionado de alguna manera?

Bueno, sólo colaboro en aquellos medios en que tengo entera libertad. En aquellos en donde se me intenta limitar, dejo de trabajar o me echan, aunque prefiero irme que es mucho más elegante.

Pero tu colaboras en El Mundo, que es un periódico que no está ajeno a esta suerte de guerra mediática ¿tienes libertad para criticar a ese medio?

Bueno, yo tengo libertad para todo aquello que me dicta mi conciencia. No será la primera vez, y llevo muchos años colaborando con El Mundo, que disiento abiertamente de su línea editorial. Hoy mismo por ejemplo en la tertulia de televisión con un hasta hace muy poco alto cargo en el staff de El Mundo. La libertad no es algo que te tengan que dar, la libertad es algo que te quitan. Yo soy muy sensible a ese robo de la libertad porque creo que una cosa que yo por lo menos no puedo vivir. Sin libertad no puedo vivir.

Hablando de libertad ¿es efectivo que tu ya no estás en la tertulia de María Teresa Campos por tu posición política frente a ciertos temas?

Pues sí, me imagino que sí. Los dos últimos años en esa tertulia fueron un poco infernales. Noté un mal rollo respecto a mí absolutamente injustificado. Pues sí, tengo que atribuirlo a mis opiniones. Pero afortunadamente yo no he abandona Telecinco. Seguí con Carolina Ferre en el Día a Día y ahora sigo con Ana Rosa Quintana donde me tratan magníficamente, donde aprecian mi trabajo, me lo valoran y estoy tan a gusto. No pasa nada. Sí Teresa Campos en un momento dado creyó que mis opiniones venían bien para su programa, pues me pareció muy bien y si luego pensó que no, pues qué vamos hacer. Lo que pasa es que claro, aquella gente que se sentía representada por mis opiniones ha debido echarme en falta y sentirse un poco huérfana de expresión. Silenciar cualquier voz va en menos cabo de la pluralidad.

¿Qué tenemos que hacer los periodistas para superar la actual situación en la que nos desenvolvemos?

Que la guerra es lo pero que hay y que tenemos un oficio tan bello, tan hermoso, y que nos obliga a tanta responsabilidad que no podemos hacer mal uso de él enfrascándonos en guerras que lo único que hacen es socavar nuestro discernimiento. Nuestra conciencia debe estar alerta al servicio de los destinatarios, que son los ciudadanos.

Para terminar como empezamos ¿debemos concluir en que el periodismo atraviesa una etapa negra?

Sí. Bueno, nunca he vivido etapas muy boyantes en este país donde hay tantos intereses con que la verdad no se sepa, sino la vedad interesada para unos o para otros. Esto sería para largo. Algunos problemas se arrastran desde la transición, cuando el periodismo cobró una importancia política tal vez exagerada. La verdad es que me causa repugnancia dar consejos, pero yo no entiendo que con un oficio tan bello, tan necesario para cualquier sociedad libre y democrática, aquel que se ocupa de él lo desperdicie y lo manche con historietas tan feas.

Pero ¿no es una mirada un poco romántica teniendo en cuenta la realidad que tenemos delante?

Y qué es la vida sin un poco de romanticismo, es la codicia solo, el dinero solo. Yo creo que el romanticismo no tiene por que estar peleado con el realismo ni con el pragmatismo. Estamos compuestos de muchas cosas, de materia física, de materia química, de materia espiritual probablemente. Por qué no vamos a usar todas las potencias que tenemos. El que se dedica de verdad al periodismo, que es una cosa que uno no se puede hacer rico nunca, tiene que ser un poco romántico o sino que se dedique a otra cosa. Debemos disfrutar de nuestro oficio y los ciudadanos españoles de la libertad y de la democracia, que no dejemos que nadie nos cuente historias siniestras.

¿Qué te parecen los Informativos de televisión española?

Desde luego que hay más pluralidad que nunca y no sólo los informativos, sino en las tertulias, que antes no había.. Esto en tiempos de Aznar hubiera sido imposible, bueno, era imposible de hecho.

¿Entonces qué pasa con el tema de las audiencias, porque se ven menos?

No creo que sea un déficit para el telediario de la que la gente vea más el de Telecinco. Estamos hablando de democracia, de elección. Yo prefiero que se vea menos a un telediario que intoxica y manipula como los que hacía el amigo Urdaci.