Reconocen que pueden aspirar a modificar la unidad de España

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Los obispos bendicen los nacionalismos

RD, Miércoles, 29 de noviembre 2006
Los obispos reconocen la legitimidad de las posiciones nacionalistas que, "sin recurrir a la violencia" y por "métodos democráticos", pretendan modificar la unidad política de España.

No obstante, los obispos consideran que todos tenemos que preguntarnos qué razones actuales hay que justifiquen la ruptura de las múltiples relaciones familiares, intelectuales, religiosas y políticas que ha producido la coexistencia cultural y política.

Por otra parte, consideran que las decisiones políticas que no se someten a ningún principio moral socialmente vigente y vinculante pueden ser "la antesala del totalitarismo".

Así se pone de manifiesto en la Instrucción Pastoral "Orientaciones morales ante la situación actual de España", presentada hoy a los medios de comunicación por el portavoz de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino, quien consideró que los jueces no pueden ni deben gobernar a la Iglesia.

Martínez camino respondió así al ser preguntado sobre el proceso abierto al arzobispo de Granada, Javier Martínez, por supuestas coacciones, acoso moral, lesiones, injurias y calumnias.

"No digo" que éste sea el caso, añadió Martínez Camino, quien agregó que no iba a hacer ningún juicio a ningún obispo, ni a admitir prejuicios "en esta sala" de prensa.

El portavoz dijo que el espíritu de esta Pastoral es "esperanzado" y también "constructivo", que no es un documento político y que lo que quieren es ofrecer una perspectiva moral sobre la vida pública.

En esta instrucción, que contó con seis votos en contra de un total de 73, lo obispos españoles sostienen además que es contrario a la ley natural el apoyo a la llamada ideología de género, la ley del divorcio exprés, la creciente tolerancia con el aborto, la producción de seres humanos como material de investigación y el programa de la nueva asignatura Educación para la Ciudadanía.

Sobre este último punto, el portavoz defendió que los gobernantes no pueden imponer ningún tipo de ordenanza moral o religiosa en una asignatura obligatoria.

También aludió citando al Papa a la "fuerte oleada" de laicismo que vive Europa y España, y dijo que los católicos no tienen por qué someterse a lo políticamente correcto ni disimular ni renunciar a sus planteamientos.

Además juzgó "inaceptable" que se intente excluir de la de vida pública la religión por considerarlo una opción privada porque, argumentó, precisamente la fe cristiana quiere tener incidencia en la vida pública.

En la Pastoral presentada hoy se aborda también el tema de la memoria histórica y se afirma que la sociedad vuelve a hallarse "dividida y enfrentada".

Así añaden que hay una utilización de la memoria histórica guiada por una "mentalidad selectiva" que abre de nuevo viejas heridas de la guerra civil y aviva sentimientos encontrados que parecían superados.

También alude al proceso de "descristianización" y deterioro moral de la vida personal, familiar y social, favorecido, entre otros, factores, por el rápido enriquecimiento, la multiplicidad de ofertas de ocio, la "obnubilación de la conciencia" ante el rápido desarrollo de los recursos de la ciencia y de la técnica y por la "debilidad moral de todos nosotros".

Además entienden que en los últimos años se vuelve a manifestar una "desconfianza y rechazo" de la Iglesia y la religión católica que se presenta "como algo más radical y profundo que la vuelta al viejo anticlericalismo".

Aseguran los obispos en este documento que algunos sectores pretenden excluir a los católicos de la vida pública y acelerar la implantación de laicismo y del relativismo moral como única mentalidad compatible con la democracia.

Consideran por otra parte que es verdad que los católicos pueden apoyar partidos diferentes y militar en ellos, pero que también es cierto "que no todos los programas son igualmente compatibles con la fe y las exigencias de al vida cristiana".