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«Los toreros de hoy no pasaron el hambre que pasó Luis Miguel Dominguín»

Miguel Pato, Lunes, 5 de mayo 2008


{r}Un libro que tiene como argumento la vida de un torero, de un “personaje extraordinario”, perfectamente engarzado en la época histórica que le tocó vivir. Andrés Amorós destaca que la ventaja de haber podido estar cerca de Luis Miguel Dominguín es que te ponía en contacto con grandes personalidades internacionales. {/r}



{p}El autor de “Luis Miguel Dominguín. El número uno” le define como uno de los hombres más inteligentes que ha conocido. {/p}
{r}“No estudió nada, a los diez años ya estaba toreando. Pero era listo, rápido y cuando quería con mala leche.”{/r}
{p}Sobre la época en la que se inserta el relato, Andrés Amorós destaca de aquellos años la mucha hambre que se pasaba.{/p}
{r}“Luis Miguel, como muchos españoles de entonces, tenía hambre, hambre de todo. De conocer, de vivir, de salir al extranjero. Luis Miguel quería comerse el mundo.” {/r}
{p}Y hoy, lamenta el autor, los jóvenes viven muy cómodamente y tienen menos “hambre”.{/p}
{r}“Los toreros de ahora, en la plaza, sí se pueden comparar a Luis Miguel. Pero no han pasado ese “hambre” que pasó él.”{/r}
{p}Andrés Amorós explica ese momento, que da pie al subtítulo de su libro, en el que con apenas 23 años, Luis Muguel Dominguín levanta el dedo en una plaza y se autoproclama el número uno.{/p}
{r}“Fue un gesto de orgullo, pero que luego mantenía en la plaza” {/r}



{p}El autor explica que cualquier padre que ama su profesión se alegra de que su hijo le siga. Pero en el caso de los toreros, si son un poco listos, la cosa cambia. {/p}
{r}“Luis Miguel estaba orgulloso de que miguelito se hiciera artista” {/r}

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