Opinión
La foto de Hidalgo, sobre el paseillo de Sánchez e Iglesias frente al Congreso. J.C.H.

Esto sólo ocurre en esta España varada o a la deriva. Proliferan los crímenes, los robos, las violaciones, los gays y lesbianas y transexuales, la corrupción, el trinque, el nepotismo y el mamoneo... Y lo que es peor, el golpe de Estado independentista. Con Tejero se tardó unas horas en ponerle a buen recaudo. En cambio, llevamos cuarenta años de adoctrinamiento soberanista y nadie cae en la cuenta de que estamos viendo y padeciendo tics peligrosamente autocráticos.

- ¿Cómo Venezuela, por ventura?
- Me gusta que me haga esta pregunta.

En ello estamos. No es de extrañar porque para eso han tenido alumnos aventajados, entiéndase el Coleta, que han dado lecciones magníficas al petimetre de la Moncloa. Mas lo peor -aunque los exponentes arriba citados son de por sí alarmantes-, lo peor, decía, es el secretismo imperante de este palaciego con derecho a trono, del que no se apeará de él ni con aceite hirviendo. Lo sangrante es el uso y abuso de los decretos-ley, Franco, ese hombre, el que llevó a nuestro país al noveno puesto de la producción industrial. Y, para más INRI, dejar desprotegido a un juez español, el magistrado Llarena, el que ha ido enchiquerando a los secuaces independentistas (en otros países es el tiro de gracia, y santas pascuas), cuyo prófugo, el tal Puigdemont, no sólo se cachondea sino que denuncia al juez del Supremo desde Bélgica (venid, benditos, ¡venid!).

- ¿Y qué hace el intruso de la Moncloa...?
- No sabe, no contesta. Contemporiza y paga los favores de la moción de censura.

¡Faltaría plus! Este beduino, mezquino, deja arder montes y cañadas, abraza a los secesionistas y se cuadra ante el ínclito Quim Torra departiendo la desintegración de España. Y vengan lazos amarillos para capturar a los putos españoles; silencia -el vacuo de la Moncloa- la marea amarilla o submarino amarillo que crearan genialmente los Beatles y su fiscal del Estado, de inteligencia, una loncha de jamón de york, dice que es lo mismo poblar las calles con lazos de presa para ahorcar a los españoles que retirarlos, cual sería el cometido de los mozos de escuadra y cartabón o del servicio de limpieza de la Generalitat.

Pero lo indigno, lo cutre, lo irritante es la postura inicial de este ser inane, ex empleado de la planta de caballeros de El Corte Inglés, que, en principio, se negó a sufragar la defensa del juez Llarena ante los ataques del prófugo de Bruselas. ¡Bravo, mequetrefe Sánchez! La derecha ha sido tan buena y condescendiente que pudiendo haber prohibido el aborto permitió que seres despreciables como el susodicho y el catalino nos vayan dado por culo sin solución de continuidad.

Repásese la historia de la Guerra Civil y obtendremos los cuantiosos voluntarios catalanes que lucharon a favor del ejército nacional. La agencia EFE tiene archivos repletos de manifestaciones graficas, brazo en alto, al paso del Caudillo por las calles de Barcelona, pero no permiten su publicación para no soliviantar a los independentistas. (Por sí solos prenderán la revolución cansina en el mes de septiembre y el chisgarabís, con estos pelos y pasándose a los verdaderos españoles por la entrepierna. Es un portento). Lo suyo son los viajes, América, América, Nino Bravo, donde para él no se pone el sol.