Opinión
Pedro Sánchez amenaza a los periodista que le acusan de plagiar su tesis doctoral. EP

De pronto, la pócima o aceite de ricino le ha sentado a cuerno quemado. Él, tan estirado, engreído, empleado de la planta de caballeros de El Corte Inglés en tiempos plebeyos, se tragó el sapo de la tesis doctoral y, cual espada flamígera, señaló a las huestes de Rivera: "¡Os vais a enterar!" Chulo él, estuvo a punto de lanzar un lapo al suelo y luego restregarlo por el alfombrado del Congreso.

Era sabido. En cierta ocasión -no ha mucho- Miguel Sebastián, ex ministro zapateril de Industria comentó que el señorito Sánchez obtuvo la tesis doctoral gracias a sus cualificados empleados aunque hoy, con el bochorno presidencial cum laude, matice "en buena parte" del memorando para no desprestigiar más al desprestigiado okupa de la Moncloa. Albert Rivera (antes Alberto) le dio en todo el bebe. La respuesta fue instintiva, "me las pagaréis". Ahora ha comenzado a degustar las medicinas que propaló a sus enemigos, nunca adversarios en buena lid deportiva. Cristina Cifuentes, poco menos que una puta, y, of course, Pablo Casado, que dimita el sohijoputa, sin pararse a pensar en las falsificaciones de las cuadrigas socialistas y trinques diversos porque eso se llama pluralidad, libertad y justicia social. (Las que les atañe a ellos, igual que lo aplican los independentistas catalanes, falsarios y desvergonzados siempre a su favor).

No sé en qué quedará la cosa. En nada. Pero al bonito de cara le han sacado los colores. Se ha venido pasando el tiempo flagelando a los cursos académicos del Partido Popular. En la bochornosa moción de censura, el parlanchín o pobrecito hablador dijo que cualquiera que falsificara o plagiara una tesis debería dimitir. Todos, menos él. Porque es un dios bajado del cielo a escobazos. Un genio, vamos, que escribió, le escribieron, un trabajo sobre el atractivo estudio de la diplomacia económica internacional. Y mereció, cómo no, la calificación de sobresaliente "cum laude". Qué menos para un ser fatuo, vanidoso y faltón ("señor Rajoy, es usted un indecente") que en menos de dos meses ha tenido que destituir por irregularidades de currículo a dos ministros, dejémoslos en ministrillos. Y luego ese tribunal de amiguetes, novicios, afines al partido que buscan la prebenda mientras el PSOE se pasó las últimas legislaturas flagelando a muerte al Partido Popular.

Desgraciadamente, y como lo vengo denunciando desde hace tres años, Sánchez es un embustero compulsivo, que miente hasta en sede parlamentaria. Dijo que venía para convocar elecciones y ya vendrán los idus de marzo de no sé qué época y se seguirá limpiando los dientes con el machete pacífico de los fornidos refugiados que nos llegan en lanchas y en pateras para acabar con Occidente. A usted y a sus cuates no les echarán del Gobierno ni con aceite hirviendo.

Lo suyo era sacar a Franco del Valle de los Caídos ¡Bravo, valiente! Como lo podría haber hecho, el déspota, con su santa madre -un suponer posiblemente desacertado- por su ambición y mantenerse en el poder. Por si acaso, a la vejez viruelas, tiene usted un gato mínimo que me maúlla la necedad del hombre.