Opinión
El expresidente del Gobierno José María Aznar. TV

El reciente debate de los expresidentes del Gobierno del Reino de España, ha puesto de actualidad, casi de nuevo, sobre la mesa del hacer diario, de la cotidianeidad ciudadana, queremos bien pensar, todo el texto de la Constitución Española vigente (o sea la que fue votada en referéndum en la fecha del 6-12 1978, firmada el 27-12-1978 y publicada en el BOE, tras dejar transcurrir la fecha del 28-12-1978-.-festividad de los Santos Inocentes-.-, el día 29-13-1978).

Ahora después de escuchar (o leer las reseñas del evento y/o análisis de los comentaristas políticos) a los ciudadanos González Márquez (D. Felipe) y Aznar López (D. José María), podemos cada cual, y desde la adjetivación de su particular observancia, hacernos una composición de lugar-.- cercana, media y lejana-.- sobre el plano temporal general que constitucionalmente se nos ofrece.

Aquello que fue, tan traído y tan llevado, de que todo se hacía por el asentamiento de la Corona y que todo lo demás, ¡desde un todo absoluto!, era algo sobrevenido y que, en su materialización, pudo ser presuntamente así, también debe dejar espacio, (aunque sea solo y escuetamente por propia vigencia normativa), en la inclusión del llamado espíritu/compromiso/arreglo constituyente, a la literalidad del texto constitucional y de lo que pudiera asimilarse y/o entenderse como su plenitud.

De aquellos idus del 1978, y sus precedentes transicionales desde la fecha del 19-11-1975, donde todo casi parecía, ¿acaso lo fue?, unos propagandísticos proclamados untes con miel o similares, hasta el momento del acto constituyente en diciembre de 1978, parece que es un pretendido y/o maquillado avance (¿avance democrático?) por "cuantos políticos"[a bloques no conexos] que se dispensan (¿con lobby's actuantes?) en una taquilla del madrileñismo político.

Tendría (la CE'1978), en nuestro criterio, que haber sido,¡ y desde el principio!, una exposición mayestática donde, de forma nítida y con claridad meridiana, los sujetos actores (singulares y grupales) hubiera quedado visualizados y no, ¡y nunca!, a expensas de las transacciones y/o acuerdos coyunturales. De esta forma, ¡ y puede que solo de esta forma!, se hubiera distinguido, el armazón constitucional (de todos, para todos y con todos) de que tendría que haber sido, y no lo fue, de la diaria interacción política.

Parece obvio, puede que hasta generalmente evidente, que los sujetos actores singulares (SSAASS) de la CE'1978, somos todos y cada uno de los ciudadanos españoles, cuestión diferente, y parece que distante, es el papel menor, apriorísticamente dado, cual otorgamiento apadrinado, que se le da a su interactividad política, donde el encorsetamiento por la acción tutelar partidario bascula entre lo asfixiante y excesivo.

En un mundo actual de la mediatez (estamos en el S. XXI, disponemos de tarjetas de crédito, manejamos las redes sociales, interaccionamos a distancia, viajamos..

.), acontece que votamos aún con papeletas de papel, lo hacemos cada cuatro años y por unas candidaturas en bloque partidario. Se está dando una imagen pública (interna y externamente), de un amplio y completo control político sobre los ciudadanos españoles, de un no fiarse de la madurez política de los demás conciudadanos españoles.

Viene ahora el decir, ¡y a bote pronto!, que la CE'1978, señala sujetos actores grupales (SSAAGG) y que, por indicarlo constitucionalmente, tienen relevancia y significación constituyente, o sea, no se trata de que tales SSAAGG sean una asignación competencial más, ¡una más!, del Gobierno del Reino de España de turno y si,¡ y por el contrario!, una concreción constitucional no evitable y, por tanto, de aplicación en tiempo y en forma.

Estos SSAAGG (de la CE'1978), tienen una triple componente conformadora. Por una parte social/humana (en tanto que los Pueblos regionales están integrados por ciudadanos españoles) , de otra lado territorial física ( dado que ocupan un demarcación espacial) y una componente ambiental integral (antropológica, cultural, identitaria, diferencial, histórica, lingüística, patrimonial-.- material, inmaterial y moral-.-, etc. ).

El debate de los expresidentes no solo está en lo que dijeron, también en lo que se intuyó y, con nuestro total respeto a otras opiniones, desde nuestra particular observancia, en la afloración de los nuevos tiempos del paso político y en la medida de la evaluación que se efectúa, que estimamos necesaria y obligada, sobre los SSAASS y los SSAAGG.

Las trágalas posibles, ciertas o presuntas, del año 1981, no son de recibo a la altura del año 2018 (del S. XXI), en lo que pudiera ser de aplicación de la CE'1978 sobre los genuinos bloques-.- a nivel del 6-12-1978 y como legítimos herederos del 9-12-1931, y versátiles referencias competenciales y convergentes (que paulatinamente van sobreponiéndose, tras las pertinentes investigaciones) entre los años 1939 y 1978-.- de los SSAASS y SSAAGG. Inventar puede ser bueno, optimo y hasta aplaudible sobre escenarios no conformados ya a priori, pero en nuestro aquí y en nuestro ahora ( con el texto de la CE´1978 en la mano de cada ciudadano español (y europeo) tal veleidad se presenta como inaceptable, y ello nos parece que es así, en lo que supone de máximo respeto y aceptación de la expresión de "la libre voluntad soberana de la Nación Española" en el momento preciso del referéndum constitucional y no en momentos posteriores. Es ese momento del día 6-12-1978 el que debe situarse, en nuestra apreciación, como referencial exclusivo y al que los demás se deben atener en todo tipo de situaciones, circunstancias, modos, formas y lugares.

Es "la libre voluntad soberana de la Nación Española", y entiéndase bien, la que debe permanecer asida a la CE´1978 y no, ¡ y jamás!, cualquier otro tipo de sucedáneo. Su conformación en 1978 vertebró tanto los SSAASS como los SSAAGG, que son, en nuestra observancia particular, el gozne sobre el que pivota todo el articulado constitucional y el que hace de la CE´1978 su base y la dota de amplia solidez.

Los 40 años de la CE'1978, deben ser eso y solamente eso. No, ¡ y nunca!, debe convertirse en otra cosa, asunto o situación adherido. La verdad constituyente es del día 6-12-1978.

Francisco Iglesias Carreño
Del Instituto de Estudios Zamoranos FLORIÁN D´OCAMPO

VALORIO 23-9-2018