Opinión
Federico Jiménez Losantos y la ministra socialista Dolores Delgado. EP

Pillada 'in fraganti' en una sórdida comida con los prebostes de las 'cloacas policiales' ('La comilona del Rianxo': Lola, Villarejo, 'El Gordo', Garzón y dos comisarios del montón).

Reprobada en el Congreso de los Diputados, marginada en los Consejos de Ministros... (La ministra Delgado, que llamó 'maricón' a Marlaska, ve 'machista' que la llamen 'marioneta' de Garzón)

¿Qué le podía faltar ya a la ministra de Justicia que no le haya pasado ya?

Que llegara Federico Jiménez Losantos a hablar de sus trastornos psicológicos el día de la Fiesta Nacional en la que todos los ojos (o muchos) estarán puestos en ella (El 'via crucis' de Lola Delgado: la bancada 'popular' le pinta la cara y ella se agarra el 'comodín Bárcenas' para no dimitir).

Y es que según clama el periodista en su columna de El Mundo de este 12 de octubre de 2018:

"Además de la pena de inhabilitación que prevé el Código Penal para todos aquellos funcionarios de la Administración de Justicia que conozcan la comisión de un delito, aún en grado de tentativa, y no lo denuncien ante el juez o el policía más próximos precisa inmediata asistencia psiquiátrica".

Se refiere a Delgado Losantos cuando dice:

"la revíctima, como dio en llamarse a sí misma la ninfa de las cloacas judiciales y policiales, fue capaz de decir, por la mañana en el Congreso y por la tarde en la Comisión, que era víctima de un chantaje del 'presunto delincuente' Villarejo y de que no lo era, porque nadie podía chantajearla".

 "Presumió de que su hoja de servicios la hacía inatacable y de que estaba siendo atacada, de que nadie podría vulnerar su honor y de que lo hacían. De que en ella se atacaba al Estado y de que en ella el Estado es inatacable".

Moraleja para Losantos:

"Contradecirse tantas veces en un día, y encima en el Parlamento, revela una persona extrema, extrema, extremadamente sin vergüenza, con un trastorno extrema, extrema, extremadamente bipolar".

Y desarrolla su diagnóstico:

"El lenguaje verbal -ojiplático, iracundo, renuente a la contradicción y a reconocérsela como derecho al otro- delata la incapacidad para distinguir el sí y el no, el bien y el mal, propia de una psique infantil o en regresión a ese primitivo estadio de desarrollo, sin control interior y en contra de toda represión exterior de sus deseos. Ese cuadro psicológico exige tratamiento psico-químico. Y el paciente debe ser apartado de cargos de tanta responsabilidad como la Fiscalía, la Notaría Mayor del Reino y el Ministerio de Justicia. Estar psicológicamente enfermo no es culpa de nadie. Hacerlo ministro, sí".

"La personalidad esquizoide abunda en la delincuencia común, que no acepta Ley contra sus apetitos. Delgado se dijo revíctima por ser mujer y la hemos oído despreciar a 'las tías' frente a 'los tíos'; desconocer delitos -prostitución y chantaje- que le hemos oído celebrar; y ha mentido siempre sobre su trato con Villarejo, cuando comparte clientes con el bufete de su extrema, extremadamente amigo Garzón. No está loca, porque sabe lo que quiere. Pero quiere impunidad total y que se le reconozca la prevaricación como mérito. Éticamente, es inaceptable. En un Gobierno, delictivo".