Opinión
Constitución Española

Damas y caballeros: con todos ustedes, la fiesta de la Constitución. ¡Qué alegría! ¡Qué alboroto! ¡Qué espectáculo, comprobar cómo los españolitos celebramos tan gloriosa efeméride, como si fuera unas Navas de Tolosa, un Salado, un Lepanto, un Bailén...!

En cuanto a mí, confieso que tres fiestas hay en la vida que me repatean los calcañares: la kabalgay arcoirisada, la satánica jálouin, y la democrática Constituti, festividades que guardan más parecido del que parece a simple vista, no se crean: si a la Consti la representásemos como a la señora de pechos desnudos de "La libertad guiando al pueblo" del pintor francés Delacroix, no me digan que podría aparecer perfectamente en una carroza gay de esas, o que incluso podría ser una femenvestal asaltando una capilla cualquiera, o devastando terruños españoles con una tea incendiada en cada mano. Y, si le colocamos una máscara calavérica, la convertimos en una emperatriz jalouinesca de manual, lista para danzar ebria de democracia en los aquelarres del Nuevo Orden Mundial.

Diosa Constitución, a cuyos pies los demócratas presentan sus libaciones como si fuera la mismísima Cibeles, mientras te violan una y otra vez; en cuyo derredor bailotean los próceres de la ilustrísima democracia como si fueran rabinos homenajeando su Torá... Consti de mis entretelas, el día que tú naciste, grandes señales había: estaba la mar en calma, la luna estaba crecida; demócrata que en tal signo nace, no debe decir mentiras...

Dama, dama, de alta cuna, de baja cama... Khaleesi que nos trajiste la dictacracia, la corrupción sideral, el paro endémico, la deuda galáctica, las autonomías taifales superderrochadoras y supernepóticas, el desmantelamiento de nuestra industria, el aborto, la ideología progre, drogas y botellones, telemierda, fracaso escolar, separatismo a espuertas, apostasía a granel, rojerío espúreo, bolivarianos esperpénticos, memoria histórica, coletudos y rastafaris, banderas ultrajadas, himnos silbados, perroflautas y sáncheces... O sea, la época más próspera y mejor de nuestra historia, como proclaman sus enamorados desde los hemiciclos malolientes, y por eso la inciensan con el botafumeiro de Satanás en versallescos salones, esnifando presunta democracia, bailoteando valses globalistas, mientras el ojo de Horus -ese ojo-que-todo-lo-ve- convierte nuestra Patria en un mundo orwelliano donde la dictadura a todos los niveles es ya irrespirable e insoportable.

Es lo que pasa cuando se tiene en cuenta que la Consti fue engendrada por mastuerzos impresentables cuyo único objetivo era dar a luz a un monstruo que devorase las entrañas de España, por mancebos de maligno semen cuyo propósito era entregar nuestra Patria a los designios del NOM. Por eso se hizo una selección de sementales variados, que entregasen nuestro terruño a separatas e izquierdistas, que inoculasen en el ADN de la Consti la aberración genética de las autonomías, entre vaguedades que la convertían a la vez en chicha y limoná.