Opinión
Censura, represión, presión social y manipulación. EP

Mis primeros pasos en el periodismo profesional los di como Jefe de Opinión de Diario 16 en el juicio a los máximos responsables del fallido golpe de Estado del 23-F de 1981, lo más parecido al juicio contra los máximos responsables del fallido golpe de Estado del 1-O, que empezó este 12 de febrero de 2019.

Y hay una diferencia esencial entre 1982 y 2019: entonces no había ningún partido político legal ni medio de comunicación pidiendo impunidad para los golpistas, que, por otro lado, ni huyeron ni la pidieron, salvo Armada. Y el Gobierno de UCD recurrió su condena a 6 años ante el Supremo, y le cayeron los 30 de Miláns y Tejero.

Sólo El Alcázar apoyaba el golpe y hubiera pedido impunidad para los golpistas del 23-F. pero aquel Gobierno de UCD, tan débil en escaños, no estaba trufado de traidores: lo secuestró el 24-F y le hizo la vida imposible hasta que cerró.

Hoy, todas las cadenas de televisión generalista, públicas o privadas, están a favor de la impunidad de los golpistas o favorecen a los que piden el indulto, incluso antes del juicio y la condena. TVE y Telemadrid son el obsceno escaparate del apoyo del PSOE y Podemos a sus socios en la moción de censura que encaramó al Gobierno al Felón.

Todas las cadenas privadas, que son, como las radios, concesiones políticas, han favorecido el Golpe -gorilato de La Sexta- o están favoreciendo la impunidad, en clara sintonía con PSOE y Podemos, que este martes reptaban en singular carrera gusanera mendigando el apoyo parlamentario de los partidos golpistas, que, sobre legales, son gubernamentales.

TVE3, medio golpista por excelencia -por excrecencia, decíamos los antifranquistas cuando vivía Franco- sigue la línea catanazi de Torra.

La SER sigue a El País, que la semana pasada homenajeó a Junqueras. En la COPE ya no se ataca a los obispos pederoseparatistas catalanes. Onda Cero es constitucional por la mañana y compensa por la tarde. Sólo en internet hay una ligera mayoría de medios constitucionales frente al impunismo de los medios de izquierda.

En un juicio largo, los mecanismos que forman la opinión pública son decisivos. Por eso, en el juicio del 23-F, hasta los que querían indultear, se rajaron.

En el juicio del 1-O nos pueden salvar los jueces y el descrédito de los medios y sus plantillas de izquierda extrema. Por ellos, el Felón los había indultado anteayer.