Opinión
Santiago Abascal, líder de VOX. EP

El diario del Grupo PRISA lleva años caracterizándose por ser muy rastrero contra los que discrepan de la izquierda 'políticamente correcta' (El País 'oculta' miserablemente el escrache independentista a Cayetana Álvarez y lo reduce a un simple forcejeo).

Y este martes lleggo a extremos propios del diario Egin en un artículo contra Abascal, en opinión de @ElentirVigo, que da un repaso antológico a 'El País' y su directora en Contandoestrelas, este 17 de abril de 2019 (Periodista de 'El País': "Si Dios existiera, esto ocurriría en la Almudena"):

El periódico del Grupo PRISA lleva ya algunos días demostrando que el pánico a un buen resultado de Vox ha invadido su redacción.

Este domingo, uno de sus columnistas, Rubén Amón, llamaba borrachos a los votantes de Vox, con estas palabras:

Votar a Vox requiere al ciudadano sobrepasar elevadas tasas de alcoholemia. En el umbral de la inconsciencia y de la anestesia mental que proporciona el vodka, proliferan los votantes de Vox a los que se le escapa el brazo derecho hacia arriba, como le sucede a Peter Sellers en el “Teléfono rojo” de Kubrick”

El artículo era un vómito de difamaciones, insidias e insultos que más que desprestigiar a los atacados, dejaba a su autor y al periódico a la altura del betún (Sopapo de Ruiz-Quintano desde ABC a Rubén Amón por llamar borrachos a los votantes de VOX: "Es un meñique empalmado que va de cosmopolita").

La reacción de la audiencia no se hizo esperar.

En Twitter, El País recibió más de 1.700 respuestas al artículo, muchas de ellas críticas.

Además, un comentario de Rosa Díez criticando el artículo se viralizó en pocas horas, recibiendo más de 3.500 tuiteos.

Para la biblia del progre español ser concejal del PP en tierras vascas es “vivir de la política”

Cuando aún se hacían sentir los efectos del asqueroso artículo de Amón, este martes El País volvía a atacar a Abascal, pero esta vez con una noticia firmada por Miguel González, cuyo perfil en el diario parece un serial de propaganda barata contra VOX.

Saltándose los “principios éticos” del propio periódico (su punto 1.3 señala: “La información y la opinión estarán claramente diferenciadas entre sí”), el periodista afirmaba:

Abascal lleva 20 años viviendo de la política. Sus seguidores tachan de “miserables” a quienes lo recuerdan, pero es un hecho incontestable”.

Se le olvida decir que la mayor parte de su carrera política la hizo como cargo electo en tierras vascas, amenazado de muerte por ETA y obligado a llevar escoltas.

¿Eso es lo que El País entiende por “vivir de la política”? ¿Cómo no llamar miserable a quien manipula así para difamar a un amenazado por ETA? (Carta de Santiago Abascal a Pablo Iglesias: "Lo tienes crudo")

El País superó sus propias marcas de infamia en un párrafo que acabó editando.

El caso es que ahora mismo en esa noticia se puede leer el siguiente párrafo:

“Su libro No me rindo (La Esfera de los Libros, 2014) incluye un anexo con los 80 actos de acoso que desde 1981 sufrió la familia Abascal. El líder de Vox se refiere orgulloso a ellos como sus “medallas”. El inventario muestra un registro pormenorizado de cuantas amenazas, insultos y pintadas han sido objeto él y su familia”.

No era esto lo que ponía inicialmente. Según indica la noticia, su última edición es de las 16:59 horas, pero en las redes sociales empezó a difundirse anoche.

El propio diario lo publicó en su Twitter hoy a las 7:00 de la mañana (empezando a recibir una lluvia de críticas).

¿Qué es lo que ha cambiado? La web Head Topics tiene una copia del original, en la que se puede leer lo que decía antes ese párrafo (el diario lo ha retirado sin pedir perdón y sin dar ninguna explicación):

“Su libro No me rindo (La Esfera de los Libros, 2014) incluye un anexo con los 80 actos de acoso que desde 1981 sufrió la familia Abascal. El líder de Vox se refiere orgulloso a ellos como sus”medallas”. Sorprende que alguien lleve un registro pormenorizado de cuantas amenazas, insultos y pintadas ha sido objeto. Y produce rubor, pues el sufrimiento de la familia Abascal (cartas de extorsión, incendio de la tienda, atentados frustrados por la Guardia Civil o pintadas en los caballos del padre) palidece frente al dolor por los 854 asesinados y miles de heridos que causó la banda terrorista”.

Es decir, que para El País que te amenacen, recibir cartas de extorsión de ETA, que te quemen la tienda y que intenten asesinarte es algo que no tiene tanta importancia si le ocurre a Abascal.

¿Y aún se extrañan de que les llamen miserables? Ese adjetivo se queda corto para calificar la basura que está publicando ese periódico, cada vez más radicalizado, más histérico y más difícil de distinguirse de panfletos de ultraizquierda como Público o El Diario de Ignacio Escolar.

Los comentarios más valorados de la noticia ponen a caldo al periódico

La citada noticia de El País ha recibido ya más de 2.100 comentarios. El mejor valorado por los lectores dice lo siguiente:

Este artículo, o uno parecido sobre la “hipocresía” o el “victimismo” de amenazados por ETA, lo hubiese firmado Egin hace 25 años. Y El País lo hubiese CONDENADO con Gabilondo, Aizpeolea, Alfaro y tantos otros a la cabeza. Se puede hablar mal y hasta calumniar al partido rival de la línea editorial, pero lo que hace este artículo coloca muy mal al que lo escribe, al digital y al propio medio. Para mi ha sido muy triste leerlo, recordar lo que fuisteis en la Historia de la Democrácia, y ver en QUÉ os habéis convertido”.

En el cuarto artículo mejor valorado, escrito por Ana DeTZ, se incluye el párrafo en cuestión antes de que El País lo editase. Ana comenta:

“Esto da asco. Este diario cada vez más cuesta abajo y a velocidad de vértigo”.

Otro comentarista señala:

“Este artículo da mucho asquete. Os lo tenéis que hacer mirar”.

En la misma línea, otro de los comentaristas afirma:

De alguien que estuvo 15 años como afiliado, concejal y diputado del PP en el País Vasco, justo en los años en los que ETA apuntaba sobre todo a los políticos, y especialmente a los de ese sufrido partido, no se puede decir algo tan miserable como que «lleva veinte años viviendo de la política», como si lo hubiera hecho tan solo para lucrarse y en unas condiciones envidiables”.