Opinión
Federico Jiménez Losantos. EP

En vísperas de la 'primera vuelta' del debate electoral, al que ha sido forzado a acudir el 'okupa' Pedro Sánchez' y a menos d euna semana de las eleccione sgenerales del 28 de abril de 2019, Federico J. Losantos se larga en Libertad Digital un vibrante columna que no tiene desperdicio.

Por su interés para los lectores de todos los puntos del espectro ideológico, la recogemos aquí, sin cambiar una letra, olvidar una palabra o saltar un párrafo:

Lo que han hecho Cayetana Álvarez de Toledo e Inés Arrimadas por la derecha o el centro derecha en el agotador debate a muchos de RTVE sería impagable si los partidos "a la derecha de la izquierda" tuvieran por costumbre pagar sus deudas, por ejemplo a su electorado, o si, al menos, fueran mínimamente conscientes de lo que está en juego en España, que es bastante más que las Elecciones del domingo que viene ('Zasca' bíblico de Inés Arrimadas a Irene Montero tras su patoso alegato en defensa del golpista Junqueras).

Nos adentramos en unos años convulsos en los que lo más importante va a a ser la convicción moral del derecho a la victoria, que es mucho más serio que un triunfo electoral con el que luego la Derecha no ha sabido nunca bien qué hacer (Cayetana Álvarez de Toledo: "¿Por qué Junqueras puede dar una rueda de prensa desde prisión y no un acusado de violación?").

Ni C´s tras su triunfo en Cataluña ni el PP desde que empezó a irse Aznar, allá por el año 1999, cuando publiqué en La Ilustración Liberal "Viaje al centro de la nada" (Abuchean a Pedro Sánchez en la Diagonal de Barcelona cuando salía de la entrevista-masajecon Julia Otero).

Y a la nada rajoyana fuimos, y ahí, en esas arenas movedizas, nos estamos hundiendo (Objetivo del Debate: desenmascarar al socialista Sánchez).

Una campaña de perdedores

El PP ha interiorizado y luego exteriorizado en esta campaña de forma suicida que la Derecha iba a perder (Inés Arrimadas gana el primer debate, arrinconando a la ministra por el apoyo de los independentistas a Sánchez ).

Por culpa de Vox, pero a perder. Y Ciudadanos, exactamente lo mismo, pero aún peor, con Valls y otros adjuntos desmintiendo con su discurso la razón inapelable de los hechos en Andalucía, que son el mejor argumento para no votar a la Izquierda (Pedro Sánchez es más falso que un euro de madera y no tiene palabra).

La "Alerta antifascista" del empleado más antiguo del régimen genocida venezolano podría haberse trocado en la exhibición de cómo los quirófanos ya operan por las tardes y los fines de semana, desde que la derecha plural, que eso son PP, C´s y Vox, o las fuerzas nacionales, que eso son también, llegaron al Poder.

Pero la rutina electorera ha podido con la evidencia de la excepcionalidad. Y las campañas de Casado y Rivera han competido en previsible bobaliconería: No sé qué es peor si el "¡Vamos!" (¿Adónde?) o el "Valor seguro", que Invita a poner encima dos fotos: la de Rajoy y, al lado, la de Maroto, el perrito del cristal trasero que lleva Casado en su 600, junto al torerito de plástico Illana para ponerlo sobre el televisor.

Pero hasta en eso estaba demostrando la Izquierda que puede ser peor que la Derecha (¡"Haz que pase"!) cuando llegó la constatación apabullante de que en España hay una criminal máquina de Poder, que es la Izquierda, y un discurso político, que es el de la derecha o las derechas o el centro derecha o los centros o como les dé su acomplejada gana llamarse, para evitar el crimen de lesa patria que se apresta a cometer la Izquierda.

Nadie que haya visto siquiera media hora de ese follón en línea con el fatuo presentador al bies puede abrigar la menor duda de que la superioridad intelectual y moral de la derecha sobre la Izquierda es inmensa.

Cayetana e Inés no difirieron mucho -en realidad, no difirieron en casi nada, e hicieron bien- en sus argumentos, pero la forma de exponerlos, distinta pero contundente fue tan arrasadora que sólo los televidentes lerdos muy lerdos podrían discutir quién ganó el debate.

Cometieron un error: que fue dejar escapar sin una crítica a Irene Montero, que sentó plaza de necedad y salió indemne, como si no hubiera dicho nada. A cambio, Marisú no salió. Se la llevaron las mulillas entre los silbidos del respetable. Digo que se equivocaron porque si los escaños que pierde el PSOE se los lleva Podemos, no hemos ganado nada.

Las leyes de Izquierdas que tragan las Derechas

No es que yo dude de que los argumentos de la Derecha suelen ser siempre mejores que los de la Izquierda, pero en España los que no votan, de hecho odian, a la odiosa Izquierda de Falconetti y el marqués de Galapagar necesitan ver que los suyos son infinitamente mejores que los otros.

Y ello porque toda la política del PP y Ciudadanos -véase la Viogen, la Memoria Histórica y el asalto a la tumba de Franco- ha sido de acomplejinamiento ante la Izquierda en todo, salvo en la Economía, y no siempre. Esa es la raíz de sus derrotas incluso cuando gana elecciones: que no cree que sus valores lo son y los de la Izquierda, no, que son la negación de cualquier valor moral.

Y si no se sale al campo convencido de que se puede ganar, salvo por incomparecencia o fallo del adversario, lo normal es perder por goleada. Ideológicamente, no hay más que ver la situación terrorífica de los medios de comunicación audiovisuales, en manos de la extrema izquierda: porque el PP ha querido y Ciudadanos no lo ha discutido, porque en materia mediática son igual o peor que el PP.

Pero todo parte de la asunción de una inferioridad moral e intelectual. Si te crees inferior no quieres que eso se vea en los telediarios. Si te crees superior, sí. Iglesias, cuando iba a asaltar los cielos y no a vallar su finca, dijo que prefería un telediario a un ministerio. Y tenía razón.

¿Cuándo ha defendido el PP un telediario, es decir, un equipo que lo hace y presenta, con la libertad normal en la Derecha, que es o debe ser superior a la de la Izquierda, siquiera por tener más argumentos? Nunca. ¿Y el PSOE? Siempre.

Cuarenta años así nos han traído a la situación actual: que los partidos de Cayetana e Inés estén esperando el fallo televisivo de Falconetti y atacando a Vox porque les quita votos, que les da igual, y escaños, que sí les da. ¡Pues ganádselos! ¡Ah, esa ideología de registrador de la propiedad! ¡Si ni siquiera es vuestra!

No me extenderé en los méritos de las dos candidatas por Barcelona en ese debate, que casi fue un concurso de dardos, con Marisú de acribillado blanco turbio. Pero había que verlo y preguntarse ¿Y cree la Derecha que es peor que la Izquierda?

Pues sí, hasta ahora, sí. Lo que ha cambiado es la liquidación de España, y ahí es cuando ha saltado la Nación como un resorte. Y ahí estaba, dándole más que a una estera a los que quieren destruir la legalidad.... porque antes les dejaron destruir la legitimidad. ¿Cómo se llegó, si no, al Prusés?

Vox es una ayuda, no un obstáculo

Eso ha cambiado, y como eso, debería cambiar todo. Empezando por apreciar lo que, sin Vox, no estaría en discusión. Las leyes sexistas, historicistas o guerracivilistas de la Izquierda siguen siendo asumidas oficialmente por el PP y C´s. No por sus votantes. Y en ellas no creen ni Casado ni Rivera.

También deberían empezar a creer que, como en Andalucía, con Vox sí se puede sumar. Basta con que quede por delante de Podemos en las provincias de pocos escaños. Y, en todo caso, el domingo que viene habrá una batalla. Importante, pero no decisiva.

La guerra, que es la de la independencia nacional frente al separatismo aceitoso e icetoso, durará unos cuantos años. Y si la derecha, las derechas o los centros se convencen de que deben ganar, ganarán. Los españoles no nos vamos a rendir, sea cual sea el resultado.

A ver si los políticos están a la altura. En la tele y en la calle. Y, sobre todo, en su interior. Ahí es donde siempre ha fallado la Derecha. Ahí es donde debe empezar a resurgir.