Opinión
El etarra Josu Ternera y una de las niñas que asesinó en la Casa Cuartel de la Guardia Civil, en Zaragoza. EP

Hay noticias que marcan icónicamente la degradación de la vida política española. Por un lado, la recogida de un acta de senador por el finaciador de la huida, alquiler de mansión y estancia de Puigdemont en Waterloo, y por tanto, colaborador con el golpe de estado, el pirata Matamala.

Y por otra la detención con pinta de pactada de Josu Ternera, el carnicero de ETA. Lo mismo permitimos que sean senadores el financiador de un golpe contra el Estado de la Nación o incluso sus, artífices que se paga el tratamiento de los miembros de una banda terrorista sanguinaria. España es país peculiar. Spain is different.

Igual que Calígula hizo senador a su caballo Incitatus, Puigdemont ha hecho senador a Matamala, devolviéndole así con intereses el primer plazo de su viaje huída por Europa sin esposas, pero con pulsera "gratis total". Uno de los artífices del golpe con su colaboración en la huida y/o financiación posterior se pasea por los pasillos del Senado como el caballo de Calígula y ha venido para preparar el próximo numerito y que su partido siga "Junts pel... si acaso".

Los socialistas, como siempre, todo derechos pero ninguna obligación, retiran la fragata Mendez Núñez, un barco de la coalición, que escoltaba al portaaviones Abraham Lincol de los EEUU. Pero, eso sí, si pasa algo con Irán, el Estado islámico, Siria, Libia, la transición de Sudán, o las conversaciones de paz sobre la guerra de Yemen en Jordania, o lo que fuere, pedirán a EEUU que les salve el culo.

La cuestión es por qué era la española inicialmente la única nacionalidad que escoltaba. Supuestamente por la venta de 20 fragatas iguales. Luego Navantia, o sea el empleo de El Ferrol, Cadiz, Cartagena, puede esperar. No nos vendan ahora las dos cosas. No se trata de ser militaristas o no. De una maniobra electoralista más. Que también.

Se trata, en cualquier faceta de la vida, de ser socios o no serlo. No de dar la impresión de huir como cagancho en Almagro. Esto de la lealtad y los pacta sunt servanda parece que los socialistas no lo entienden muy bien. Cambio de plan y rumbo de los americanos. Navegando en la zona con un portaaviones y no sé cuantos buques de la flora de EEUU era de pensar que no fuera un crucero. Si no somos socios leales, ni fiables, ni serios como socios quien nos va tomar en serio en las relaciones internacionales.

En Venezuela, "los que sufrieron el golpe" de Chavez y Maduro resisten en la Asamblea. En España, por el contrario, "los que lo dieron el golpe" van al Parlamento a recoger su acta de diputado.

Este ir y venir de golpistas y terroristas por los pasillos, donde los medios participan de este cobijo, que en su dia dió Francia, Reino Unido, y hoy, entre otros Venezuela, la República Dominicana o Suiza, es prueba de la degradación de una Nación y un pueblo que financia su propia destrucción, Un país no puede estar como funambulista extremo colgado en el alambre, sólo esperando que le sostenga el arnés del poder judicial.