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Manuel del Rosal García

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Palabras

Manuel del Rosal García, 10 de febrero de 2016 a las 08:16

"La idea que no trata de convertirse en palabra es una mala idea; la palabra que no trata de convertirse en acción es, a su vez, una mala palabra" Gilbert K. Chesterton.

La novela 1984 de George Orwell es una novela distópica en la que su autor expone lo que sería una sociedad sumisa a un régimen, manipulada hasta la náusea, sin criterio, acobardada, viviendo en una situación límite de supervivencia, controlada hasta en sus mínimos movimientos, que no le permite ni pensar, porque hasta los pensamientos llegan al conocimiento del "Gran Hermano" que todo lo ve y todo lo oye. El régimen ha creado un ministerio al que han dado el nombre de Ministerio de la Verdad.

En él se trabaja para la creación de la "neolengua". El partido único que gobierna con un régimen totalitario y despótico sabe que creando una nueva lengua cambiará el pensamiento y la percepción de los ciudadanos sobre el presente y el pasado para sí dominar el futuro. Las verdades las convierten en mentiras y las mentiras en verdades según la conveniencia de los que poseen el poder. Un ejemplo está en la palabra libertad.

Esta se manipula y se reduce en sus significados hasta conseguir que los ciudadanos no la relacionen con la libertad de pensamiento, la libertad individual, la libertad política y la libertad intelectual hasta conseguir que LIBERTAD deje de existir en la mente de los ciudadanos.

Los expertos saben muy bien que, si cambio el lenguaje de las gentes, estas pensarán de otra forma, de la forma en la que yo quiero que piensen y así dominarlas.

Durante la campaña electoral y después de ella dos palabras han llenado la boca de los señores Sánchez e Iglesias. Pero cuando estas palabras han alcanzado la categoría de "virales", según el estúpido lenguaje de las redes sociales, ha sido cuando Pedro Sánchez ha empezado a buscar apoyos mediante pactos para poder gobernar.

Las palabras son: "PROGRESO" y "REFORMISTA". Los ciudadanos se desayunan, comen y cenan con estas dos palabras.

Los ciudadanos españoles, como los del régimen de la novela 1984, están siendo sometidos a una perversión y depravación del lenguaje con el único fin confundir sus mentes y hacerles creer que la única forma de que España y los españoles mejoren es con un gobierno "progresista" y "reformista".

Pero ¿Alguien puede creer que un gobierno en el que participe un partido estalinista puede traernos el progreso? o ¿Qué las reformas que lleve a cabo sean para impulsar ese progreso?.

A no ser que el progreso sea para él retroceder a políticas de los peores años del siglo XX. Sánchez e Iglesias quieren manejarnos mediante la utilización torticera del lenguaje, sin pormenorizar sobre lo que ellos consideran progreso y reformas, porque si explicaran que clase de progreso es el que llevan en sus carteras, los ciudadanos a los que manipulan indecentemente comprobarían que, siendo esas dos palabras dos buenas palabras, encierran una mala acción porque en boca de los señores Sánchez e Iglesias, están pervertidas.



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