Opinión
Letras, idioma, lengua y palabras. PD

LA única anestesista pediátrica del hospital de Mahón, en Baleares, abandona su puesto por la política lingüística impulsada por el Gobierno balear, consistente en arrinconar el castellano en la administración y alzaprimar, hasta el cien por cien de las horas si cabe, el estudio en lengua catalana en la escuela.

La política lingüística del Ejecutivo que preside la socialista Francina Armengol es un despropósito que sepulta los derechos, sociales y laborales, de los castellano-hablantes, que por otra parte son claramente mayoritarios en el archipiélago balear.

Por eso Armengol y sus socios pancatalanistas, ecologistas y populistas aceleran las políticas de inmersión con el claro objetivo de dar la vuelta a la tortilla y cargarse de «razones» para extremar la persecución a la única lengua común de todos los españoles.

También acaba de imponer por decreto el catalán a jueces y abogados sin tener competencias para ello.

El PSOE, formación que en sus federaciones periféricas arrastra un infantil complejo de inferioridad frente al nacionalismo, ha tirado la toalla de la defensa del castellano en algunas regiones.

El proyecto de ley educativa que hoy aprueba el Consejo de Ministros es un claro ejemplo de esa aniquilación del castellano en territorios de implantación nacionalista. Se trata de una acción común de todo sanchismo, en la que incluso colabora RTVE que pretende multiplicar por cuatro las horas de emisión en catalán en su centro territorial de Cataluña.

De esta forma, con esta estrategia de entrega, el PSOE abandona totalmente su papel de actor vertebrador que se exige a un partido que gobierne en España, pues su intención no es la justa protección de las lengua cooficiales sino crear un nuevo esquema de entrega al nacionalismo, separatista o no, que es el que ha llevado a Sánchez a La Moncloa con 84 diputados.