Opinión
El socialista Pedro Sánchez, líder del PSOE. EP

España siempre fue un país prolífico en el género literario del sainete. No obstante, ni siquiera los geniales hermanos Álvarez Quintero -Serafín y Joaquín- habrían podido idear una trama tan absolutamente disparatada como la que ha protagonizado Pedro Sánchez en el Tesisgate.

La Universidad Camilo José Cela (UCJC) no sólo regaló el cum laude más fake de la historia de España al actual presidente del Gobierno -y por consiguiente su puesto de profesor universitario en la institución- con una de las tesis doctorales más paupérrimas en fondo y forma que se recuerdan, repleta de párrafos plagiados, erratas, faltas ortográficas, fórmulas sin desarrollar y escrita por tres ‘negros'.

Un ridículo que en cualquier democracia de calidad hubiera sido suficiente como para que Pedro Sánchez devolviera el título y, a continuación, convocara elecciones ante su falta de legitimidad representativa, pues alguien así no debería presidir ni su comunidad de vecinos.

No obstante, y por si fuera poco dislate y menoscabo para la imagen de nuestro país, este sainete sigue fortaleciendo su vertiente de escándalo mayúsculo. Pedro Sánchez, socialista y autodenominado como garante de la "igualdad" y de los servicios públicos, dio clases en un centro cuya matriz está ubicada en el paraíso fiscal de Panamá.

La propietaria del SEK-Universidad Camilo José Cela pertenece a un holding educativo inscrito en ese paraíso fiscal.

Por lo tanto, una empresa que no tributa en España y cuyos impuestos dejan de contribuir en el desarrollo de ámbitos tan importantes como la propia Educación, las Pensiones, las Infraestructuras o la Sanidad. Todos ellos, puntales de los discursos de cartón piedra pronunciados por Pedro Sánchez.

Un hombre que ha rechazado las "tesis copiadas" y ha copiado, que se ha puesto como garante de la "ejemplaridad" en la moción de censura contra Mariano Rajoy y de su "ejemplaridad" ya no queda nada. En definitiva, pura teoría y marketing desprovistos de la verosimilitud que dan los hechos.

Un dirigente que no debería de dirigir nada porque, por no cumplir, no cumple ni sus amenazas: 12 días después, aún no ha llegado la demanda con la que amenazó a periodistas y medios de comunicación.

Ahora, además, sabemos que trabajó para una universidad cuya estructura societaria se encuentra ubicada en un paraíso fiscal. Demasiado sainete y escarnio presidencial para España.