Opinión
Censura, represión, silencio, prensa, televisión, propaganda. EP

Pedro Sánchez tiene tal obsesión con el dictador Francisco Franco que parece decidido a emularlo. La censura y el control de los medios de comunicación se está convirtiendo en una prioridad indisimulable para el Gobierno socialista.

Control acompañado por la posibilidad de poner sanciones. Así, la capacidad de coacción es total y la tan cacareada libertad de expresión -recogida en el artículo 20 de la Constitución-, queda "atada y bien atada" (Ni España ni los españoles se merecen a Pedro Sánchez y este Gobierno de mierda).

No les basta con acabar con la prensa libre en periodo electoral con la excusa de proteger a los ciudadanos de las contaminaciones e injerencias que llegan del extranjero (La 'soviética' Rosa María Mateo toma a la audiencia por imbécil y censura en 'Informe Semanal' una pieza sobre Sánchez).

Además, pretenden reforzar su camino hacia la consecución de un Estado censor para el que pretenden recuperar el Consejo Estatal de Medios Audiovisuales (CEMA), un órgano público para el control y la regulación de los medios de comunicación. Institución que tendría esa facultad de multar lo que el propio Ejecutivo socialista considere inapropiado.

Cuando en una democracia de plenas garantías como la española se crea un organismo ‘megacontrolador' como éste y se dan excusas peregrinas para tratar de justificarlo, queda claro que la intención principal es sepultar los contenidos que no son del agrado del poder gubernamental.

Así, sería imposible que los españoles supieran las vergüenzas del Tesisgate, la existencia de las sociedades instrumentales de Pedro Duque o Rosa María Mateo o el ocultismo fiscal de Isabel Celaá.

Así, limitarían la información y, por tanto, el juicio crítico de gran parte de la población. El sueño de cualquier régimen opresor que se precie. Es una lástima que se les llene la boca hablando de "libertad" y que citen con alegría al británico George Orwell, cuando en realidad están actuando como remedadores de la célebre novela ‘1984'. Además, grave sería que atañera a los medios públicos, pero es que también concierne a los privados.

Esto sí que es una ‘Ley Mordaza'.