Opinión
José Félix Tezanos (PSOE). EP

EL barómetro del CIS se ha convertido en una grotesca, y hasta hilarante, caja de sorpresas. Lo lamentable es que sea a costa del erario público, porque sufragar con el bolsillo de los ciudadanos sondeos tan peregrinos, realizados a mayor gloria de Pedro Sánchez, no tiene parangón en democracia.

Con cocina o sin ella, el ridículo hecho por el CIS con Andalucía ha sido épico. No previó la drástica bajada del PSOE en catorce escaños, no atisbó el desplome general de la izquierda hasta ponerla en la tesitura de perder el Gobierno andaluz tras 38 años de poder ininterrumpido, y no intuyó el espectacular estreno de Vox.

Si las siglas del CIS responden a las palabras Centro de Investigaciones Sociológicas, con José Félix Tezanos al frente solo caben dos opciones: o no hay «investigación» alguna, o si la hay, en absoluto es «sociológica».

Más bien, burda manipulación política. Como ha demostrado ABC con sus sondeos, no resulta tan complejo medir los movimientos sociológicos, por rápidos que sean los cambios en nuestra sociedad.

Carece de sentido gastar dinero público en estudios que o bien son desfasados -como el de este 5 de diciembre de 2018-, o bien readaptados en virtud de tendencias sin la más mínima credibilidad científica.

Y si estos hipotéticos resultados del CIS fuesen fiables, resulta incomprensible que Sánchez no convoque ya elecciones.

Con su gestión cómplice del sepatarismo catalán, Sánchez ha sido muy castigado en Andalucía, pero apenas sufre desgaste.

Y eso, sencillamente, no es creíble. El PSOE andaluz es la evidencia. En pocos meses el CIS sostendrá que Sánchez será elegido por aclamación y no harán falta comicios.