En medio de tanta corrupción y dislate, no hay a quién votar.
El mosaico político, en exposición permanente ante nuestros ojos, no es ninguna obra de arte, salvo para ser expuesta en Arco o en alguna de las salas suscritas a los esperpentos, para deleite de ignorantes y snobs, que avalan y aplauden la corrupción del arte, una de las manifestaciones humanas que pone a prueba nuestra sensibilidad,