El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

El hombre es animal de ene costumbres

EL HOMBRE ES ANIMAL DE ENE COSTUMBRES

Dilecta Pilar:

Abundamos o coincidimos y discrepamos o disentimos, como, me temo (en este caso, sin sentir temor alguno, solo sospecha), eso mismo debe ocurrirles a otros muchos o acostumbran a hacer cualesquiera tándems conformados por dos amigos (ellas o ellos) en el ancho, propio y ajeno mundo.

Los asuntos complejos (o sea, complicados, pues suelen ser enmarañados, difíciles de desentrañar, y una/o acostumbra a salir arañada/o de ellos), de manera asidua, habitual, no tienen soluciones fáciles. En ellos influyen un montón de circunstancias, que es necesario considerar y valorar (y, como resultado de todo ello —esa era, al menos, la solución a la que había llegado José Ortega y Gasset—, salvar: “yo soy yo y mi circunstancia; y si no la salvo a ella no me salvo yo”), desde una relación de cercanía o lejanía al enfermo, hasta otra de conciencia; o de factores éticos, morales, humanitarios, de empatía, simpatía, amistad, conocimiento, interés o miedo evidentes, ostensibles o camuflados, como apuntas también tú. Los médicos hacen un juramento peculiar, propio, el hipocrático, que no hacemos el resto. Los jueces tienen que sentenciar (y, por cierto, no es un dato baladí que a las resoluciones que adoptan o toman se les llamen fallos) comportamientos teniendo en cuenta fundamentos de hecho y de derecho. Han de interpretar las palabras y el espíritu de las leyes.

¿No hay más testamento vital que el así llamado, el documento o impreso administrativo en el que una/o da su consentimiento para que no haya encarnizamiento con su cuerpo? Una/o ha podido escribir un ensayo sobre el tema y hasta haberlo publicado. ¿Este no es algo más que una forma de testamento vital, algo más meditado o reflexionado que cualquier otro documento?

Repito. Complejo, en el susodicho asunto todo es muy complejo. Y para los problemas complejos, insisto e itero, no suelen hallarse (porque tal vez no las haya) soluciones fáciles.

¿Que qué hice o cómo me fue el “finde”? Lo pasé haciendo lo que vengo coronando (el hombre es animal de ene costumbres) desde ni se sabe cuánto tiempo, leyendo y escribiendo. El sábado ni siquiera me tomé los cuatro zuritos de rigor con Pío, porque ahora tiene pareja, Diana, y se marcharon a Pamplona, porque había dado a luz la nuera de ella. Los vi ayer, domingo, en la calle, cuando, después de cenar, salía del portal del edificio donde vivo para tirar la basura, y, tras dar una pequeña vuelta (tengo el hábito de dármela tras culminar la última comida del día), les invité a tomar algo en “El Quinto Pino”. Durante este “finde”, ha habido paridad, pues he urdido tres textos en prosa y otros tres en verso. Esta mañana he pasado las tres décimas y una crónica, la titulada “Hay que acabar cuanto antes con las ratas”.

Otro (de tu amigo Otramotro).

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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