El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

En torno del «procés», esa añagaza

EN TORNO DEL “PROCÉS”, ESA AÑAGAZA

Atento y desocupado lector (sea ella o él):

Como Virgilio afirmó en su inmortal “Eneida” (véase el verso 284 del libro X de la citada obra) que “audentes Fortuna iuvat” (“la fortuna sonríe a los osados”) y Antonio Machado aseveró en su inmarchitable “Juan de Mairena (sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo)” que “la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero”, hoy he decidido ser atrevido y probar suerte.

Vaya por delante que puedo estar equivocado (en todo o en parte), pero si alguien solicitara mi criterio u opinión o que aventurara una posible (que no significa plausible, digna de aplauso, no) explicación de lo que ha acaecido en Cataluña en torno del “procés”, tamaño subterfugio, me decantaría por pedirle permiso a Sigmund Freud (1856-1939) para que me prestara, a fin de elaborarla, algunas de sus ideas y, así, poder salir airoso de ese brete o trance. Aunque, como la verdad es provisional (si hacemos caso a Karl R. Popper, que servidor, al menos, se lo hace), mi tesis permanecerá en pie mientras no sea contradicha por otra, que venga a abatirla y, pase a ocupar en ese mismo instante su lugar (donde se mantendrá imperante, reinante, vigente, mientras, a su vez, no haga su aparición alguien que aduzca otra que la refute y proceda a derribarla, claro).

Según el inventor del psicoanálisis, una persona puede verse acicateada, esto es, estimulada en su personalidad (y su voluntad resultar influenciada) por una serie de impulsos prístinos, fautores, y/o elementales, provechosos, que pretenden suministrarle placer, hacerla dichosa, pero esos incentivos pueden verse contrarrestados por su conciencia ética, social o personal, que, si logra derrotarlos, los inutiliza, orilla y arrumba en el inconsciente. Si esa dinámica sigue su curso y persiste en el tiempo, se irá acumulando en el fondo de su personalidad una surtida colección de desechos psíquicos, posos de anhelos frustrados o reprimidos, que acarreará sin darse cuenta de que viajan con ella. Cuando el peso y/o la presión de esos sedimentos se hagan insoportables, devendrá la locura, el insulto, el erebo, o provocará el desquiciamiento, la violencia pura y dura.

   Ángel Sáez García

   angelsaez.otramotro@gmail.com

Recibe nuestras noticias en tu correo

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

Lo más leído