El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Me alegra que hayas hecho lo oportuno

ME ALEGRA QUE HAYAS HECHO LO OPORTUNO

Dilecta Pilar:

Pues ya ves qué sorprendente puede ser la vida, y hasta qué punto o cuánto puede admirarnos la actualidad española, pues en ella no faltan, esto es, cabe que, si buscamos (y aun sin buscar), podamos hallar políticos “Lope”, verbigracia, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. He dado en llamarlos así por la sencilla razón de que los susodichos han sido capaces de pasar en horas veinticuatro de las musas al teatro lo que no lograron acordar en seis meses. Si en nuestra historia personal hubo hechos inexplicables, ¡cuántas cosas más, intuyo (y me temo), veremos que no entenderemos! La realidad tiene estas cosas, amiga, que nos desdice en un santiamén y nos deja, ora con un palmo de narices, ora con el culo al aire, ora con/sin ambos.

De todo hay en la viña del Señor. Hay gente de todo jaez por doquier, pero hay días en que te topas con un batallón de tolerantes y la sociedad te lo parece; otros días te das de bruces con una legión de intransigentes y ocurre lo opuesto, claro, pues tiendes a colegir que la tal semeja su contraria.

Somos pocos los que un día acudimos al DLE para conocer el significado correcto de la voz “tolerancia” y nos aprendimos de memoria la acepción segunda de dicho vocablo: “Respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias”.

Me alegra que, siguiendo a Confucio (quien comete un error y no lo corrige comete otro mayor), hayas hecho lo oportuno, enmendar el yerro, porque me consta que hay quienes, cuando les adviertes de un error que han cometido y de que este es fácilmente enmendable, en lugar de corregirlo, vienen a enmerdarlo aún más.

Discrepo (disentir aún está permitido en España, ¿verdad?), querida colega. No hay, como sostienes, “políticos y tendencias de todos los gustos”, porque alguno de los existentes me daría gusto a mí o colmaría mis apetencias e inclinaciones o inquietudes (¡qué se le va a hacer!; asumo que soy raro). Y eso no ocurre. Porque he vuelto por mis fueros, o sea, a votar en las recientes elecciones (otra vez, sí) en blanco.

No me gustan los conceptos periclitados, trasnochados, de “derecha” e “izquierda” en política, porque los usan los duelistas dualistas, que lo reducen todo a blanco o negro. Mi ideología se sitúa en el gris, en esa inmensa gama de  grises, es decir, a la derecha de la izquierda y a la izquierda de la derecha, pero no estoy en el centro (aunque para Aristóteles ahí se hallara o debería ubicarse, según él, la virtud, en el término medio —he de reconocer que los ejemplos que utilizó son didácticos y suelen servir y hasta cuadrar a los profesores de Filosofía, sin duda—, yo lo que he advertido en el mentado ha sido algo que no era ni chicha ni limonada), donde abunda, ora lo baladí, ora lo banal.

Me parece que es mejor que los cambios (el que comentas del buzón de correos de tu calle de lado es, sí, coincido contigo, hilarante) produzcan risa al personal que indignación. Ya sabes que los seres humanos somos más reacios que propensos a la metamorfosis, pero conviene cambiar de parecer cuando perecer no es prioritario. El pensamiento que acabo de reseñar tiene que ver con el soneto que ultimé ayer y titulé “¿Mudar de parecer es necesario?”. Los dos últimos versos dicen así: “Mudar de parecer es necesario, / Pues nunca perecer fue prioritario”.

Seguimos comentando, entonces.

Otro (de tu amigo Otramotro).

   Ángel Sáez García

   angelsaez.otramotro@gmail.com

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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