Pacos

Paco Sande

Juan Canalejo y los de “lo políticamente correcto”.

Hoy he tenido que ir al hospital Juan Canalejo de la Coruña. Hacía algún tiempo que no me acercaba por el lugar, -quiero decir por el hospital, puesto que por La Coruña estoy casi todos los días- y, nada mas al llegar, me di cuenta de que, sobre su entrada principal, ya no figuraba en el letrero como Juan Canalejo, sino hospital de La Coruña, sin más.
Pregunté si le habían cambiado el nombre y me dijeron que si.
¿Y por qué? Inquirí yo.
Pues porque el tal Juan Canalejo, por lo visto, fue un falangista.
Ya está, no podía fallar. Con lo amigos de lo políticamente correcto hemos topado.
Antes se solía decir: con la “Iglesia hemos topado”. Cuando se quería divulgar o fomentar algo que no entrase en los dogmas de la Iglesia, ésta té empezaba a poner tal clase de trabas y zancadillas que, o bien reculabas, o bien podías dar por terminada tu carrera e, incluso, algunas veces algo mas, y de ahí viene el dicho.
Pero actualmente, si publicas, haces o dices algo, como ponerle a una calle el nombre de un falangista o simplemente de un soldado, cualquier pobre diablo que hubiese caído en la guerra luchando en el lado “franquista”, o que, simplemente, quieras explicar que en ambos bandos hubo de todo, o que durante la “dictadura” de Franco hubo cosas malas pero también cosas buenas, con quien te vas a dar de bruces es con los de “lo políticamente correcto”. Y aquí entran individuos e individuas de diferente pelaje: defensoras de la igualdad, feministas sin fronteras, nacionalistas varios, titanes de la “memoria histórica, etc., pero todos englobados en lo que se ha dado en llamar “progre”.
Y como al progrerío no les gustaba lo que había sido Juan Canalejo, le cambiaron el nombre al hospital.
¿Pero quien fue Juan Canalejo, realmente?

Juan Canalejo Castells, fue jefe de las falanges gallegas.
El decir esto, enseguida le hace pensar a uno que, entonces éste hombre formó parte de las brigadas falangistas que, tras la Guerra Civil, tuvieron la autoría de la brutal represión de la postguerra. Pero esto dista mucho de ser la realidad.
Juan Canalejo Castells, fue detenido a principios de abril de 1936, y conducido a la cárcel modelo de Madrid, donde se encuentra con la plana mayor de Falange gallega, (Salas Pombo, Naya Veira, Velasco Calva, Arias Prado, Vidal Verdes, Folla Cisneros, Álvarez de Sotomayor, Caamaño, Colmeiro Laforet, Patiño, Salgado Torres, Sanz de Andino…) que habían sido detenidos unos días antes, además de con la plana mayor del movimiento, los cuales también habían sido detenidos. (Entre ellos, además de José Antonio, estaban Raimundo Fernández Cuesta, Rafael Sánchez Mazas, Sancho Dávila, Manuel Valdés Larrañaga, Julio Ruiz de Alda, Andrés Cuerda, Alejandro Salazar…).
Existe una carta del propio Juan, fechada en los primeros días de junio (que se cree dirigida a Diego Salas Pombo o Antonio Naya), en la que dice:
“El juez no ha encontrado motivo para procesarme, pero esta canalla encaramada en los puestos de mando, hace ley de su capricho, reteniéndome arbitrariamente, en espera tal vez, de que recurra en solicitud pidiéndoles mi libertad. Sería inútil porque no quiero deber al favor lo que me corresponde en derecho, y menos tratándose de vulgares atracadores del poder”.
Finalmente Canalejo sería asesinado en la primera gran saca efectuada por las autoridades republicanas de Madrid y que tuvo lugar el 6 de noviembre de 1936. Fue ejecutado, junto con otros compañeros (entre ellos Muñoz -farmacéutico- jefe local de la Falange de Santiago), al borde de la zanja número uno, previamente cavada.

Y hasta aquí la historia de Juan Canalejo. Yo no quito ni meto en que este hombre pudo ser, o no, malo, malísimo de la muerte, pero al haber sido dado matarile a fecha tan temprana, muy difícilmente puede achacársele otro crimen que el haber sido miembro de un partido político que hoy no goza de muy buena fama.
Y, así su nombre deja de representar al Hospital de La Coruña.
Mientras tanto, los mismos que suprimen el nombre de Juan Canalejo, cerca de la Torre de Hércules, le han dado una calle a “Los Hermanos de la Legía.
…Quienes fueron los Hermanos de la Legía, lo cuento otro día.

Hoy quiero terminar con una cita de Clara Campoamor, cuando escribe:
… la división tan sencilla como falaz hecha por el gobierno entre fascistas y demócratas, para estimular al pueblo, no se corresponde con la verdad. La heterogénea composición de los grupos que constituyen cada uno de los bandos (…) demuestra que hay al menos tantos elementos liberales entre los alzados como anti demócratas en el bando gubernamental (La revolución española vista por una republicana)

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