Palpito Digital

José Muñoz Clares

Vienen tiempos de guadaña

La siega. Ya la tenemos aquí. En tiempos lúgubres en que acabamos de celebrar a los santos y a los difuntos con imágenes hallowinescas de la Parca y su herramienta, vengo a referirme a otra siega no menos inevitable: la de que cada cual recoge lo que siembra y en estas tierras de España se ha sembrado mal, mucho mal en los últimos tiempos.

Podemos ya está recogiendo los frutos de sus inconsistencias y del carácter veleidoso de su macho alfa. Para ellos debe ser una vergüenza que un partido como C´s, al que estigmatizaron como marca blanca del PP, les esté pisando los talones en intención de voto nacional – dos puntos – y esté en segundo lugar en las catalanas del 21D relegándolos a ellos al basurero del recuento. Pero para sentir vergüenza hay que tener vergüenza y, en principio, no me consta. Salvarán la cara a base de tomar mucho ColaColau de aquí a la fatídica fecha en que la gente, toda la gente, se encuentre sola frente a la urna y con la papeleta en la mano. Ojalá pase como con IU: que la absorbieron para sumar y acabó restando. Dios castiga y no es con palos.

Los independentistas – salvo ERC y sólo de momento – también andan en horas bajas. El PDeCAT se encamina hacia la irrelevancia meramente testimonial una vez que a su infinita corrupción se ha unido el cierre del paraguas republicano. Que dice el osito Junqueras que él se pide prime para lo de presidir un gobierno donde no haya república pero sí una aguda peste a republicanismo, como el del chiste del pastor y la manada de lobos, luego menguante hasta no quedar más que una intensa pero poco épica peste a lobo. Y la CUP, que no sale de su asombro por las cosas que están pasando en contra de lo que dice su particular doctrina, mantiene un tanto mermado el fondo de desesperados que los votarían aunque propusieran el exterminio de los mayores de 45 años tal como en su día no se atrevió a proponer Bescansa desde el antiguo Podemos – sí, ese partidito tiene ya épocas identificables por traspiés y mamarrachadas -, cuando afirmó rotunda que el problema de España lo tenían los mayores y jubilados, que resultan demasiado conservadores y hasta votan al PSOE y al PP, los muy rancios.

Sin embargo el PSOE y el PSC están felices. Tanto Pedro como Miquel suben en las encuestas a base de haber apoyado a Rajoy – ¿cómoooooo? – en el proceloso asunto del art. 155 que, una vez estrenado, se ha afilado mucho a la hora de rebajarle los humos a los independentistas. Los vascos han aprendido horrores a costa de tan espinoso asunto. Siguen revoltosos porque ellos son así, pero también se les ha complicado el futuro inmediato que ya tocaban con los dedos: un golpe contra el Estado desde dentro del Estado. Vista la suerte que han corrido los que no han salido huyendo de la hoguera que ellos mismos prendieron se lo están pensando, y se han centrado en el cupo y en el dame pan y déjame que te diga tonto.

El PP baja, por lo visto. En las nacionales, porque en las del 21 D se mantiene pese al desgaste enorme que ha supuesto la gestión de España y sobre todo la de la cosa catalana, todavía en fase bufa pero ahora internacional. Puigdemont, nuestro pobre Puchi, no deja de inventar formas de hacer el ridículo bajo supuesta coartada. Después de indignarnos a nosotros y a los suyos ha conseguido cabrear al gobierno belga, a la UE, a los republicanos – que le afean haberlos metido en la cárcel y haber salido por patas -, a la CUP y, lo peor de todo, a los silentes catalanes que no se reconocen en las golfadas que llevamos vistas y las que nos quedan por ver, pues saben ustedes que no hay cosa más peligrosa que un tono con iniciativa, y en eso el Puchi ha salido aventajado.

Así que a seguir sembrando que aún queda mucho por recoger.

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José Muñoz Clares

Colaborador asiduo en la prensa de forma ininterrumpida desde la revista universitaria Campus, Diario 16 Murcia, La Opinión (Murcia), La Verdad (Murcia) y por último La Razón (Murcia) hasta que se cerró la edición, lo que acredita más de veinte años de publicaciones sostenidas en la prensa.

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